Proyecto busca erradicar trabajo infantil en campos agrícolas

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Solo le bastó cumplir siete años de edad a Salutiano Arias para comenzar a tener jornadas de trabajos en los campos agrícolas de un pueblo llamado Los Haitises del municipio El Valle, provincia Hato Mayor. El hoy productor de cacao de 35 años, por obligación, a muy temprana edad debió ayudar a su padre y abuelo en la siembras de yautía, ñame, plátano y arroz, acción que fue clave para alejarlo de sus derechos como infante.
Muchas mañanas se levantó, cuenta Arias, a trabajar la tierra junto a sus padres, lo que provocó que su deber de asistir a una escuela para recibir el pan de la enseñanza quedara relegado a un segundo plano. Mayormente tenía la tarea de cocinar, con menos de 10 años, y dirigirse al sembradío para llevar alimentos a sus progenitores, y luego de estar allí, ayudarlos a laborar la tierra.
“Desde muy pequeña edad comencé yo a trabajar en los campos. A llevarle la comida a mí padres. Ayudaba a mí papá a repasar el conuco, ya que el viejo me decía que tenía que aprender a trabajar para que no robe. Que él aprendió a trabajar desde muy pequeño y ya era un hombre de edad que no tuvo que hacer lo mal hecho”, recuerda.
Salutiano narra que además de no ir a la escuela por tener que trabajar, también existía la dificultad de la distancia que se encontraba ésta, lo que tronchó aún más su sueño de ser abogado, carrera que, dice, siempre le gustó.
Tener que trabajar impidió que el joven productor llegara solo a tener la educación básica, la cual consiguió después de ser mayor de edad, por lo que hoy en día se asegura de que sus hijos no pasen por esta misma situación y tengan la oportunidad de llegar tener un título universitario.
“Yo mis hijos, gracias a Dios, lo he educado para que absolutamente no me pisen el campo. Mis hijos no pueden faltar un día a clases, porque yo se que por yo no ir a la escuela mi vida se atrasó mucho”, explica Salutiano junto a otros productores que al igual que él se aseguran que sus hijo, ni otros niños, trabajen en sus campos agrícolas, interés que han adquirido gracias al proyecto de capacitación que ofrece a productores de cacao asociados a la Confederación Nacional de Cacaocultores Dominicanos (Conacado), la organización Save the Children RD, con financiamiento de la Unión Europea (UE).
El proyecto titulado “Produciendo cacao con enfoque de derechos: una apuesta por un comercio justo en la República Dominicana”, tendrá un costo total de 938,591 euros y se desarrolla en las provincias de Monte Plata, Hato Mayor y El Seybo.
De acuerdo a Alba Rodríguez, directora de Save the Children RD, se decidió trabajar con productores de cacao porque la mayor parte del grueso de trabajo infantil se da en el sector agrícola y dentro de este los rubros afectados son el café, el arroz, el tomate y el cacao.
Señaló que en el país hay un 12% de niños que están en situación de trabajo infantil, de acuerdo a datos del 2010, y se calcula que son unos 360 mil infantes.
Según los datos de la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples ENHOGAR-MICS 2014, en RD el porcentaje de niños y niñas, entre 5 a 17 años de edad, que realiza trabajo infantil asciende al 12.8%. Siendo los niños quienes tienen una mayor incidencia en esta situación, con un 16.5%, respecto al 8.7% de las niñas.
El análisis por desagregación geográfica muestra una mayor proporción de trabajo infantil en las zonas rurales, donde el porcentaje asciende al 16.3% frente a un 11.6% en la zona urbana. También se debe destacar que la región con mayor proporción de trabajo infantil es la región El Valle, donde asciende al 24.7%, el doble en comparación con el total del país.. Esto puede deberse que esta es la región del país con mayor porcentaje de hogares en situación de pobreza monetaria, dice la ENHOGAR.
Alba Rodríguez, al conversar con productores, miembros de Canacado y el embajador de la UE, Gianluca Grippa, explicó que en la sociedades no solo el sector público es garante de derechos, sino que es responsabilidad de todos formar parte de esa garantía y que en ese marco social las empresas tienen un rol clave, tanto que para que dentro de sus operaciones se proteja los derechos de los niños, como para que a lo externo de su producción puedan ser también agentes de cambios.

“No se trata de fiscalizar a las empresas y sus operaciones, sino que se pueda transmitir nuestra capacidad de protección al sector privado”, expresó.
Otros datos del proyecto. El desarrollo del proyecto Produciendo cacao con enfoque de derechos: una apuesta por un comercio justo en la República Dominicana beneficiará a más de 13 mil personas, incluyendo niñas y niños.
Del costo total del proyecto, la Unión Europea tiene una contribución de 891,661.45 euros, el 95%.
Save the Children y la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de pequeños Productores y Trabajadores de Comercio Justo implementan este proyecto para incluir los derechos de los niños a la cadena de valor de cacao.

Compromiso
La República Dominicana ha asumido compromisos internacionales para enfrentar el trabajo infantil. Entre estos se destacan los Convenios números 138 y 182, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), relativos a la edad mínima de admisión a la incorporación al trabajo y a la eliminación de las peores formas de trabajo infantil, respectivamente. Además, el país ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño, donde se establece el reconocimiento al derecho a la protección contra cualquier trabajo que pueda ser peligroso o nocivo para su salud física, mental o moral.