PRSC: deteniendo su disolución

Ya no solo se han cumplido nuestras advertencias relativas a que la reunificación reformista proclamada a través del “Gobierno de la Mañana” celebrado el pasado diciembre en un lujoso hotel de esta capital no pasaría de ser fuegos artificiales, aun cuando rezaran el Padre Nuestro asidos de mano,  reforzada por eventos posteriores del mismo corte; sino que la disgregación del PRSC se está acrecentado.

Ante ese fracaso consideramos conveniente recordar la experiencia trillada durante los 90s.; que  vislumbramos como vía para detener la desintegración presente.

Aquella experiencia le permitió al PRSC recuperar el segundo lugar en las elecciones del 2000 luego de haber perdido el poder en 1996 y descender al tercer lugar para las elecciones de 1998.

En esa ocasión un grupo de reformistas  comenzamos a reunirnos en las oficinas del Dr. Donald Reid para preocuparnos y ocuparnos de  los problemas nacionales. A medida que tomaron cuerpo dichas reuniones nos trasladamos a la sede del partido para proseguir estas tareas. Semanalmente emitíamos pronunciamientos sobre la realidad del momento, evaluábamos las políticas  seguidas y sugeríamos cursos alternativos. En la medida que dichas reuniones fueron institucionalizándose, comenzamos a dilucidar dificultades internas que fueron superándose hasta recuperar el segundo lugar en los comicios del 2000.

Las particularidades del momento exigen un proceso similar: reuniones sistemáticas sin exclusiones para examinar la realidad nacional, más grave que en los 90s, como consecuencia de la crisis internacional que nos afecta y del abandono de importantes componentes del modo reformista de gobernar: austeridad, apoyo a sectores productivos, inversiones  equilibradas geográficas y sectorialmente, dependencia del ahorro interno en lugar del endeudamiento, etc.

Las reuniones de ahora deberían enmarcarse dentro de una línea autonómica de acción de dirigentes en funciones públicas y de la institución misma; como hiciéramos cuando dirigentes del PRD participaron en gobiernos reformistas manteniéndose este partido en oposición.

La agenda tiene que centrarse en tratar de imponer el citado modo reformista de gobernar; tener como objetivo estructurar una boleta  electoral para los comicios congresionales y municipales integrada por reformistas y socialcristianos de cualquier parcela de las desprendidas del PRSC e incluso de movimientos o partidos fraguados al margen de éste pero que abrazan esas doctrinas. Y bajo un manto organizacional de corte federativo. Sólo falta quienes tomen iniciativas de implementar o encomendar este esquema para detener la disolución del PRSC, responsabilidad que compete, en primera instancia, a su dirección.

Aunque por aquello de Balaguer – “la democracia dominicana es mejor con un PRSC fuerte” – compete a todos los dominicanos genuinamente preocupados por la suerte de la nación.