¿Puede un simple truco mental ayudarte a controlar las ansias de comer chocolate?

El experimento fue probado con 200 entusiastas del chocolate, BBC Mundo
El experimento fue probado con 200 entusiastas del chocolate, BBC Mundo

Primero, tengo que hacer una confesión: soy adicto al chocolate. He estado tratando de renunciar a él muchas veces. Y también muchas veces he fracasado.

Mi hija nunca me ha perdonado por comerme su huevo de chocolate de Pascua cuando tenía ocho años.

El problema fue que estaba allí en la mesa, abierto, llamándome. Pensé que sólo comería un pedazo pequeño y que ella nunca se daría cuenta. Pero tomé otro mordisco, más grande. Y pronto el huevo desapareció y me atraparon con manchas de chocolate en la boca. Me sentí culpable. Era culpable.

En el Reino Unido somos una nación de adictos al chocolate. Comemos en promedio unos 11 kilos de chocolate al año por persona, una de las tasas más altas del mundo. Sabemos que la combinación de grasa y azúcar es mala para nosotros, pero no podemos resistirla. Saber que es “malo” incluso podría ser parte de su atractivo.

Mucha gente, estoy seguro, seguirá deleitándose con chocolate, pero ¿qué se puede hacer si alguien realmente quiere renunciar a él, o al menos reducirlo?

El experimento no sólo era contra intuitivo sino también algo complicado porque no podíamos decir a los voluntarios lo que íbamos a hacer con ellos.

Si lo hacíamos corríamos el riesgo de alterar su conducta y perjudicar los resultados. Lo único que podíamos decirles es que éste involucraba comer chocolate.

Una vez que todos estaban reunidos en el Merchant Adventurers Hall (Centro de los Aventureros Mercantes) en York, Inglaterra, dividimos a los voluntarios en dos grupos.

Al primer grupo se le pidió imaginar que estaban comiendo 30 chocolates, uno por uno. No se trataba de imaginar que se rellenaban su boca imaginaria con puños imaginarios de chocolate, sino tenían que pensar que los masticaban lentamente uno por uno.

El segundo grupo tenía que hacer lo mismo, pero tenían que imaginar que comían sólo tres chocolates.