Puerto Plata se pone las pilas

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Con el inicio de las operaciones marítimas turísticas de la Carnival por la entrada en operación del puerto de Maimón con su moderna terminal de pasajeros, Puerto Plata renace de su letargo y abandono. Se pone las pilas para volver a ser el dinámico polo turístico de los años 80 del siglo pasado.
Desde octubre del año pasado, la actividad portuaria se ha dinamizado con la llegada semanal de dos buques cargados de viajeros. Ellos, en apretados recorridos por Puerto Plata y sus alrededores, disfrutan de las costumbres, bailes, almuerzos, playas y espectáculos folklóricos. También visitan los sitios históricos, y en acelerados recorridos, acuden a las tiendas de artesanía, al parque Central, su iglesia vecina y las casas victorianas de la zona. Muchas de esas casas están en proceso de restauración, o están restauradas, dándole un toque de colorida alegría y espíritu victoriano que arropa a los visitantes.
Puerto Plata y su entorno es mucho lo que pueden ofrecer para recuperar su prestigio del principal polo turístico, ya que la existencia del teleférico con la visita a la imponente loma Isabel de Torres, constituyen la parte culminante para esos viajeros. Estos se maravillan con las bodegas del ron Brugal, museo de Gregorio Luperón, museo del ámbar que maravillan a esa masa compacta de visitantes, que a vuelo de pájaro, se empapan de lo que Puerto Plata es para el país.
Una vez el turismo colapsó en Puerto Plata y sus alrededores por la agresividad de los sindicatos y el asedio a que sometían a los turistas. Esto provocó que los tours operadores sacaran a la ciudad de sus itinerarios y buscaron otros lugares más pacíficos y dispuestos a reemplazar a los hospitalarios dominicanos. Esta hospitalidad es lo que caracteriza nuestra raza cuando no se ven influenciados por agresividades sociales o políticas. Los grupos sindicalizados pretenden beneficiarse en un día con lo que no han ganado en varios años de trabajo.
Lástima que no existe un recuerdo de lo que fue la estación del ferrocarril que iba a Santiago. Sería para evocar una época de finales del siglo XIX y primera década del siglo XX que mantenía al Cibao como el motor del desarrollo y progreso dominicano. Ese sería un gran aporte a la cultura y al conocimiento de la historia para no tan solo los visitantes sino para los dominicanos interesados en profundizar en su historia y sus ancestros.
El desafío para los puertoplateños es de mucha responsabilidad. La inversión llevada a cabo en Maimón constituye un reto para los inversionistas que desean ver su inversión rentable trayendo al país a miles de viajeros. Estos llegarán semanalmente al Amber Cove para luego desplazarse por la zona, que hasta a Santiago los pueden llevar en un rápido viaje de la ciudad corazón y de su emblemático Centro León.
La zona ofrece atractivos que serán de interés a los visitantes de un solo día. Estos buscan la mejor forma de aprovechar esa corta estadía en un nuevo país y que ofrece tanto a quienes lo visitan en esas condiciones. Será muy importante que se acuda en rescate de las ruinas de La Isabela, la primera ciudad hispana en el Nuevo Mundo, donde los restos de las paredes podrían adaptarse en una ambientación colonial que permita hacer más atractivas a las ruinas. Estas languidecen por falta de mantenimiento.
Ya la ocupación hotelera ha ido en aumento. Hoteles que habían cerrado sus operaciones han vuelto de nuevo a operar. Ellos mantienen en la actualidad un buen nivel de ocupación que estimula a otros empresarios a renovar sus instalaciones. De nuevo atraen la clientela que habían perdido cuando la falta de demanda hizo casi colapsar las operaciones del aeropuerto internacional Gregorio Luperón. Este solo se sostenía por la cantidad de dominicanos, que residentes en la región o en el exterior, utilizaban esas facilidades para sus traslados.
Ya Puerto Plata tiene pilas nuevas y enfocada en sacarle provecho adecuado para disfrutar de los beneficios que se derivan de la corrección de conductas. Ahora con más responsabilidad y visión. Esto no ocurrió en la década del 80 del siglo pasado. La ciudad casi se transformó en un pueblo fantasma al dejar de llegar los turistas por la inconducta de mucha gente del entorno urbano empeñados en explotar a los visitantes.