Putin arrestó a Khodorkovsky

Cuando el presidente de Rusia, Vladimir Putin, ordenó el arresto de Mikhail Khodorkovsky, presidente hasta ese momento del gigante petrolero Yukos, el 30 de octubre pasado, personeros de las altas finanzas rusas temieron el inicio de una ola de casos similares, y los dominicanos asentimos que era una versión de un caso análogo aquí.

Yukos es la consecuencia de aquella ola de privatizaciones que produjo la Era Yeltsin en la mitad de la década de los años 90 pasados, en que todo el aparato industrial ruso fue privatizado, a socaire de los nuevos tiempos luego del bochornoso colapso del comunismo ruso con la caída del muro de Berlín en 1989.

Los empresarios que lograron obtener esas empresas por la licitación, ahora no solamente temen el desencadenamiento de casos similares propiciado por la Era Putin, que intenta recuperar muchas de esas empresas que el gobernante ruso fueron licitadas de forma nom santas, sino que la economía rusa, temerosa de esa iniciativa, se estanque y se frene de su calentamiento que ya lleva ocho años.

Ese difuso temor tiene lógica cuando se percibe que Putin viene de manera sosegada, pero firme, su método de espía cuando jefeó la extinta KGB, la temible policía secreta comunista, que sustituyó a la tenebrosa Ukrana de los zares y que hoy se llama FSB (Servicio Federal de Seguridad), reinsertando al estado ruso empresas privatizadas y el control de los medios de comunicación, especialmente la televisión.

Es un diseño acorde con los de ninguna manera clandestinos propósitos de Putin, que vendió al pueblo en su campaña proselitista que le condujo al poder en 2002, anhelando como estaba el pueblo ruso de un control a las crisis financieras, el caos, el terrorismo generado por la represión en Chechenia que aspira a independizarse de la Federación Rusa.

Khodorkovsky ha sido el primero en la mira de Putin no porque fuese el más poderoso empresario ruso y uno de los magnates más grandes del mundo, sino porque ese paquete de poder económico Putin lo traspoló a una posible mutación política, teniéndose en cuenta las elecciones legislativas el próximo diciembre y las generales en febrero próximo, en las que Putin intentará reelegirse….

Es, en la versión rusa, y en otras concordantes más allá de Rusia, una flagrante persecución política, considerándose que el caso que involucra a Khodorkovsky puede ser identificado en centenares de empresarios que procedieron como él al licitar empresas del Estado Ruso, amasijadas en 73 años de dislates y excesos del comunismo que eliminó por la vía expeditiva de los gulags a más de 50 millones de personas, especialmente en la era sangrienta de José Stalin (Koba), de 29 años de terror.

Aquí en nuestro país también presenciamos un caso muy similar con uno en que los ciudadanos de este país nos extrañamos que permanezca solitario en la ergástula de Najayo, cuando casos idénticos a los que se le acusa.

Es por demás harto curioso que el presidente Mejía procediese en el caso de Bancrédito a “estudiar el expediente”, deteniendo la acción pública, mientras que procedió idéntico a los casos señalados, y son pocos los tontos que no intuyen que también aquí, como en Rusia, hay culpables preferidos, porque en un país como en otro, hay vinculación política.

Un alud de suspicacia produjo la actitud del presidente Mejía en relación a Bancrédito, porque aunque fuese abogado, que no lo es, la Carta Magna no le faculta a impedir la acción pública, y haciéndolo, justifica a los déspotas truculentos e ilustrados que se han burlado de la Ley de leyes, inclusive tildándola de un simple pedazo de papel…