Putin usa el poder blando para restablecer el imperio ruso

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POR STEVEN LEE MYERS
Cuando la campaña presidencial alcanzó su clímax a fines del mes pasado en Ucrania, un país anteriormente dominado por zares y comisarios de Rusia pero ahora libre de escoger su propio camino, Putin fue a Kiev durante tres días para hablar en nombre del candidato que prometió fortalecer los lazos con Moscú.

Ese candidato ocupó un cercano segundo lugar tras uno que defendía lazos más estrechos con Europa, otra forma de demandar mayor independencia respecto de su gran vecino. El viernes, apenas una semana antes de la segunda ronda electoral, Putin estuvo en Ucrania de nuevo.

En el lenguaje de la diplomacia internacional esto se conoce como interferir en los asuntos internos de otro país. Para Putin, sin embargo, es un signo cada vez más típico de lo ue podría llamarse el imperialismo blando de Rusia.

Desde los extremos de una nueva Europa hasta el Cáucaso y Asia Central, Putin está utilizando los considerables recursos de Rusia -y su influencia personal- para mantener a esos países en lo que los rusos llaman el “extranjero cercano” bajo la influencia, si no la dominación abierta, del Kremlin.

Ha usado las palancas económicas de Rusia -sobre todo, su petróleo y gas, a menudo vendidos con descuento- para obligar a sus vecinos a una dependencia más estrecha. Ha respondido a la acumulación de fuerzas militares estadounidenses en el Asia Central que siguió a los ataques del 11 de septiembre con una acumulación de fuerzas rusas en Tajikistán Kyrgyzstán.

En Moldova y Georgia, Rusia ha instigado regiones separatistas al negarse a cumplir sus compromisos de retirada de tropas. En Abkhazia y Ossetia del Sur en Georgia, también ha concedido la ciudadanía rusa a miles que, técnicamente, in ciudadanos de otros países, un acto que les hace candidatos para la atención especial de la diplomacia del Kremlin.

Putin no está reconstruyendo la Unión Soviética. Pero está tratando de forjar un facsímil económico, social y militar, con Moscú de nuevo en el centro, en todas salvo tres de sus ex repúblicas. Las notables excepciones son las naciones bálticas, que irrevocablemente rompieron las viejas cadenas y ahora pertenecen a la OTAN y la Unión Europea. En otras partes, pese a las nuevas identidades nacionales que echaron raíces después del colapso soviético, parece estar teniendo éxito.

“Rusia está en camino de recuperar el grado de poder blando de que disfrutó alguna vez la URSS en su esfera de influencia inmediata”, escribió Fiona Hill, experta del Instituto Brookings, en un estudio reciente para el Centro de Política Exterior en Londres, refiriéndose al poder económico y la influencia cultural que alguna vez acompañó al poder mucho más duro de las tropas y el aparato de seguridad que controlaba la Unión Soviética y Europa Oriental.

No es una sorpresa que Putin, como cualquier líder, considerara su derecho proteger lo que considera como los intereses del país en este extenso patio trasero, especialmente ahora que Estados Unidos, la Unión Europea, China y otros están siguiendo activamente sus propios objetivos e intereses estratégicos ahí. Pero algunas de sus políticas y pronunciamientos han revivido temores de la gran sombra de Rusia.

En Polonia, un ex satélite soviético, ha estallado un escándalo en torno de denuncias de sobornos y espionaje que involucran a un agente ruso y la compañía petrolera más grande del país. “Estamos enfrentando un restablecimiento del imperio ruso a través de medios económicos”, dijo Zbigniew Siemiatkowski, es jefe de espionaje, a una comisión investigadora del parlamento el mes pasado.

En realidad, la recuperación de la economía de Rusia después de la crisis financiera de 1998 ha dado a Putin nuevo poder con el cual contrarrestar los incentivos políticos y económicos que Occidente está ofreciendo a Ucrania, Georgia, Armenia, Azerbeiyán y los países de Asia Central para alejarlos del círculo de Moscú. Rusia tiene la ventaja de la proximidad y viejos nexos, así como los lazos ling_ísticos, porque el ruso sigue siendo el idioma del comercio y la diplomacia en toda la región. Aun más importante, tiene gas y petróleo. Como la demanda está aumentando, incluso Estados Unidos está luchando con China y Japón por el acceso a los pozos de Rusia.

Como lo expresó Stephen O”Sullivan, jefe de investigación del Grupo Financiero Unido en Moscú: “El petróleo y el gas es lo que hace a Rusia importante para gran parte del mundo”.

Putin, quien no hace mucho llamó al colapso soviético una “tragedia nacional”, evidentemente está ansioso de reclamar para Rusia parte de su estatus como superpotencia. Y hay más en ello que lo económico. Las pérdidas percibidas del Báltico y, más recientemente, de Georgia han sido tratadas en Rusia como un golpe al prestigio nacional.

Eso es lo que ha hecho el resultado de la elección de Ucrania tan evidentemente vital para Putin. Pese a obtener la independencia en 1991, Ucrania conserva profundos nexos con Rusia porque pasó siglos bajo el régimen de Moscú. Muchos ucranianos son rusos étnicos. Kiev, la capital de Ucrania, fue el lugar de nacimiento del estado ruso y la Iglesia Ortodoxa rusa.

Ahora, la decisión del Presidente Leonid D. Kuchma de renunciar después de 10 años ha abierto una lucha fieramente librada por el futuro del país. El propio Kuchma zigzageó entre Rusia y Occidente, pero ha dado su apoyo al Primer Ministro Viktor F. Yanukovich, quien ha puesto en claro que siente que los intereses del país radican en el este. Y eso hace a Yanukovich el candidato favorecido por Putin sobre Victor A. Yushchenko, quien quiere equilibrar el comercio con Rusia extendiendo lazos a los vecinos europeos de Ucrania.

“Esta elección no es sobre Yushchenko o Yanukovich o incluso Ucrania”, dijo Hryhoriy M. Nemyria, director del Centro Europeo para Estudios Internacionales en Kiev, en una entrevista después de la primera ronda de votación. “Es sobre Rusia”.

Dijo que un triunfo de Yushchenko en la segunda ronda representaría una humillación pública para Putin, en casa y el extranjero. “La percepción sería que Ucrania escapó, como Georgia”, dijo. “Sería como el escape de una hermanita de la familia”.

Y eso es casi seguramente la razón de que Putin llegara de nuevo el viernes en lo que el Kremlin llamó una visita de rutin, promoviendo relaciones más estrechas y anunciando nuevos enlaces de transbordador y tren.