Qué se dice 
Evitemos un atropello

Si hay una razón que explica porqué los ciudadanos y ciudadanas de este país son víctimas frecuentes de abusos y atropellos es el hecho de que las instituciones públicas con responsabilidades regulatorias no actúan a tiempo, con criterio preventivo como manda la ley, para evitar que esos abusos y atropellos se conviertan en hechos cumplidos al amparo del poder o del dinero.

Ha sido para evitar, precisamente, que esas cosas sigan ocurriendo que las 40 familias residentes en el residencial El Trébol, del sector La Esperilla en el Distrito Nacional, hacen un llamado urgente al Departamento de Planeamiento Urbano del ayuntamiento capitaleño, a las secretarías de Obras Públicas y Medio Ambiente así como al Tribunal de Tierras para que pongan freno a las pretensiones del Banco Nacional de la Vivienda de construir una torre de apartamentos en un solar utilizado como área común por los condómines, que alegan forma parte del proyecto que adquirieron en los años ochenta y que sin su consentimiento sus promotores negociaron con tercera personas hasta ir a parar al BNV en dación de pago. El llamado de esas familias, que atraviesan por una verdadera pesadilla, es absolutamente pertinente, sobre todo porque es lo justo: detener la atropellante construcción de esa torre hasta tanto se determine, en las instancias legales correspondientes, quién tiene la razón.

 

Una verguenza

  La Policía Nacional, esa que se ufana, a través de sus principales voceros, del creciente nivel de profesionalización de sus agentes, de la modernización -con el auxilio de la tecnología- de sus métodos investigativos y el mejoramiento de sus equipos de transporte y telecomunicaciones no puede seguir dándose el lujo de tener destacamentos en las deplorables condiciones que exhibe el de Buenos Aires, en Herrera, como mostró ayer este diario en un reportaje abundante en fotografías, pues no solo resulta indigno para acoger tanto a sus agentes como a los eventuales detenidos y ciudadanos que por un motivo u otro lo visiten sino que constituye igualmente un motivo de verguenza para una institución empeñada en cambiar su imagen frente a la ciudadanía. El mayor general Bernardo Santana Páez, quien hace unos meses anunció un prograna de rehabilitación y acondicionamiento de los destacamentos en todo el país, debe proceder cuanto antes a convertir en un lugar habitable el de Buenos Aires o cerrarlo definitivamente. Es cuanto.

 

Denuncia incompleta

  Se aplaude que los legisladores de oposición mantengan una actitud crítica frente a lo que el gobierno hace mal o simplemente no hace, pues después de todo esa es una de sus responsabilidades: defender los intereses de la sociedad a la que representan ante el Congreso Nacional. Pero para que esa crítica pueda dar sus frutos debe ir más allá de la retórica hueca señalando de manera responsable el pecado pero también al pecador, pues es la única manera de corregir lo que no anda bien o simplemente no anda. Es lo que se echa en falta en la denuncia de los legisladores del PRSC sobre “graves irregularidades” en la ejecución de obras millonarias que el gobierno construye en la Capital y en distintas provincias del país, en la que por ninguna parte se cita cuáles son esas obras ni en qué consisten las “graves irregularidades”.¿Y entonces?