Qué se dice
De fuera vendrán

Se ha dicho y repetido hasta la saciedad, pero tal vez ahora, cuando lo dice al agregado policial de la embajada de Francia, país que mantiene un programa de cooperación con la Policía Nacional de alrededor de 30 millones de pesos, las cosas empiecen a cambiar, y el gobierno se digne tender su mano generosa a la institución responsable de velar por uno de los bienes más preciados de cualquier sociedad organizada: la seguridad ciudadana.

El capitán Jean Dos Santos, con más de 25 años de experiencia policial en Francia, está convencido de que sin un aumento significativo en el salario de los policías el gobierno dominicano estaría sembrando en arena al invertir cuantiosos recursos en capacitación, adquisición de equipos y unidades vehiculares, y mas que nada sorprendido de que un agente policial pueda comer, suplir las necesidades y las de sus familiares con lo que ganan (un raso, que constituye el grueso de los cerca de 30 mil hombres con que cuenta la Policía, gana entre 5 y 6 mil pesos al mes). Ese aumento salarial tan anhelado como necesario debe estar condicionado, necesariamente, a que previamente se produzca una limpieza a fondo de las filas policiales, pues de ninguna manera puede premiarse a gente que con su conducta y acciones deshonra a la institución a la que pertenece.

“Yo soy espía”

  Aunque el espionaje telefónico y de cualquier otra índole está penado por la ley, no son dos ni tres los dominicanos que se han aficionado, y de qué manera, a una actividad muy lucrativa según los decires, y que en estos tiempos ha adquirido niveles extraordinarios de sofisticación gracias a los avances de la tecnología y la electrónica. La impunidad conque se realiza esa ilegal actividad ha llegado a los extremos de que se conocen públicamente, por sus nombres y apellidos, los principales  “espías” del patio, pues operan completamente a sus anchas y sin que ninguna autoridad se dé por aludida. La incautación en Miami, por parte de las autoridades federales norteamericanas, de cientos de equipos de espionaje electrónico con destino a República Dominicana es otra prueba mas del auge de esa práctica en el país, pero que nadie se haga ilusiones creyendo que llegará a conocer el santo y la seña del destinatario de ese cargamento.

Indiferencia

 Por venir del diputado por la Fuerza Nacional Progresista Pelegrín Castillo hay que asumirla como una denuncia seria y responsable, mucho más si esa denuncia involucra a sectores de las Fuerzas Armadas y la secretaria de Relaciones Exteriores y lo que se está denunciando es el intento de enajenar en favor del Reino Unido miles de millas marítimas que pertenecen a República Dominicana y que tienen un alto potencial de desarrollo. Lo que más inquieta a Pelegrín es que a pesar de su trascendencia para el futuro de la nación el Poder Ejecutivo —en este y en el anterior gobierno— se ha mostrado poco menos que indiferente ante el eventual despojo, recordando que en cualquier parte del mundo esa materia merece siempre la más alta prioridad de los poderes públicos en el más alto nivel.