Qué se dice
El arma secreta

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Danilo Medina, el renunciante secretario de la Presidencia, ha dado seguridades de que el Congreso Nacional dará todo su apoyo al gobierno con la reforma fiscal, pues no va a crear una crisis asumiendo una posición contraria a los intereses del Poder Ejecutivo.

Las declaraciones del ex funcionario no son ociosas dado que se le atribuye tener el control de la mayoría de los legisladores peledeístas, como se le atribuye también la suficiente madurez política como para no propiciar una insensata guerrilla contra el gobierno y sus políticas desde las cámaras legislativas. Esa situación, sin embargo, no tiene porqué durar para siempre, pues todo dependerá de la posición que finalmente asuma el presidente Fernández sobre el espinoso asunto de su reelección. Si el mandatario decide repostularse, como le susurran con insistencia sus interesados corifeos, la carrera por la Presidencia quedará formalmente abierta en el PLD, y será entonces cuando el licenciado Medina, obligado a echar un pleito muy desigual con un Presidente de la República decidido a reelegirse, recurra a la única arma que impediría que su todopoderoso adversario lo aplaste como a un molestoso insecto.

Indefensión

  Lo que ha dicho Vicente Bengoa, secretario de Finanzas, no constituye ninguna novedad, pero por venir de un funcionario público y por producirse, sus declaraciones, en medio de una oleada de alzas de precios de productos de primera necesidad que empezó tan pronto se habló de la reforma fiscal, ha merecido titular de primera plana, pues no siempre se tiene la oportunidad de escuchar de labios de un servidor público de su categoría que el gobierno del que forma parte no tiene mecanismos legales para detener la zafra especulativa que ha desatado un comercio inescrupuloso y oportunista. Esa incapacidad del gobierno de defender a los esquilmados consumidores de la voracidad de los especuladores torna aún más incierta la situación que se avecina, pues a las previsibles alzas que experimentarán los productos básicos gravados con nuevos impuestos habrá que agregarle un recargo a cuenta de la codicia de un comercio dispuesto siempre a servirse con la cuchara grande.

El pecado de Aura Celeste

 Cuentan que han caído mal entre algunos senadores las declaraciones de la doctora Aura Celeste Fernández, directora de la Escuela del Ministerio Público, en torno al proceso de escogencia de los jueces de la JCE, que los legisladores han interpretado como una intromisión en asuntos de su estricta competencia. Se dice también que esas declaraciones, contenidas en una comunicación que enviara a la dirección de Diario Libre, la han descalificado para ser miembro de ese tribunal a pesar de que goza del favor -según el rumor público- del presidente Fernández, quien la habría incluso recomendado para presidirlo. ¿Cuál ha sido su pecado? Condicionar su aceptación como integrante de ese tribunal a que ninguno de los actuales jueces repita en el cargo, exigir que la composición de las cámaras contenciosa y administrativa la decida el pleno del tribunal como manda la ley electoral, y reclamar que los nuevos jueces sean electos en atención a su honestidad y trayectoria de servicios al país y nunca por ser “comisarios de los partidos políticos”. De ahí en adelante, sea usted el jurado.