Qué se dice
¿Hacia lo inevitable?

Advertía ayer el licenciado Danilo Medina que todavía no ha hecho pública su decisión de optar por la candidatura presidencial del PLD, que por el momento solo se dedica a discutir el tema con allegados y relacionados por todo el país (confiesa que ya ha visitado, en esos menesteres, 25 de las 31 provincias), pero en lo que ese esperado anuncio se produce continúan subiendo de tono sus críticas al gobierno y los aprestos reeleccionistas de algunos de sus funcionarios, como si fuera consciente de una confrontación inevitable para la que -muy a su pesar- tiene que irse preparando.

Pocos dudan, dentro y fuera del PLD, que el ex secretario de la Presidencia está decidido a jugarse el todo por el todo en su propósito de ser el candidato presidencial de su partido en el 2008, como tampoco que los reeleccionistas harán lo que esté a su alcance -que es mucho tratándose de gente que tiene los resortes del poder en las manos- para impedirlo. ¿Cómo llegó el PLD a las puertas de un conflicto divisionista? La lógica de los acontecimientos, como muy bien explicaba ayer el director general de Aduanas Miguel Cocco en un programa de televisión, ha terminado imponiéndose a los organismos de dirección del partido, concretamente al Comité Político, incapaz de lidiar con las fuerzas desatadas por las ambiciones personales de sus dos principales líderes.

Democracia a la criolla

  Ha llamado la atención el ardor y la convicción conque el secretario Administrativo de la Presidencia, Luis Manuel Bonetti, ha defendido el “derecho” que asiste a los funcionarios públicos, en su doble condición de servidores públicos y dirigentes del partido de gobierno, de salir a promover la reelección del presidente Fernández por todo el país, al extremo de recordar a dirigentes peledeístas que hoy critican esas actividades, como el caso del ex senador José Tomás Pérez, que se comportaron de la misma manera cuando disfrutaban de un cargo en el gobierno. Poco importa que esos funcionarios utilicen, de una manera u otra, los recursos del Estado puestos a su disposición en su proselitismo partidario, o que en ese activismo político dilapiden tiempo y energías que deberían emplear en cumplir con las responsabilidades públicas por las que reciben un jugoso salario y un montón de privilegios. La moraleja es muy sencilla; a lo que nada nos cuesta, hagámosle fiesta. ¡Qué viva la democracia!

Agua bendita

  Montecristi cumplió ayer su cuarto día de huelga en demanda del restablecimiento del servicio de agua potable, suspendido desde hace más de quince días, protesta que ya ha provocado violentos enfrentamientos entre manifestantes y tropas policiales, pero también la militarización de las oficinas locales de INAPA para evitar que la enardecida población las destruya. Ajenos a las discusiones de los temas nacionales del momento, trátese de la inminente rectificación fiscal o lo mal que percibe la gente la economía según las encuestas, a los montecristeños lo único que les interesa en estos momentos es poder satisfacer una necesidad tan primaria y elemental como disponer de agua potable en sus casas. ¿Es eso mucho pedir?