¿Qué causas y consecuencias generan inflación?

¿Qué causas y consecuencias generan inflación?

POR ADOLFO MARTÍ GUTIÉRREZ
La inflación de un país está básicamente condicionada por parámetros macroeconómicos y es un fenómeno económico de muchos tipos y magnitudes; sus causas también son múltiples y existe discrepancia en cuanto a su carácter. Pero un aspecto importante a considerar es que las teorías sobre la inflación evolucionan rápidamente, conforme se desarrollan diversos acontecimientos económicos alrededor del mundo.

Un enfoque mediante el cual suele normalmente analizarse es desde la concepción teórica keynesiana, revisando los factores que provocan la elevación de los precios. Por otra parte, también se analizan los efectos de la inflación sobre algunas importantes variables de la economía, como la producción y la distribución del ingreso.

Todos los países del mundo en mayor o menor escala han experimentado procesos inflacionarios. Esta patología produce costos sociales y económicos elevados, lo suficiente como para demostrar la importancia de este tema. Una inflación es definida como el crecimiento continuo y generalizado de los precios de los bienes y servicios existentes en una economía, y es medida a través del comportamiento que muestra el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Otras definiciones menos precisas la explican como el movimiento persistente al alza del nivel general de precios o de la disminución del poder adquisitivo del dinero. Un nivel de inflación que sobrepase el 50% mensual es definido por Philip Cagan como una “hiperinflación”. Cabe destacar que no existe una teoría completa y bien formada sobre la formación de los precios. Esto se debe en parte a que las decisiones sobre la fijación de precios no dependen exclusivamente de variables verificables con la observación, sino además de las conducta de los individuos y de las expectativas o conjeturas que cada uno de estos se haga sobre los demás.

Causas de la inflación

Acerca del por qué una economía puede presentar niveles de inflación tiene determinadas y variadas causas. Ni siquiera todos los economistas estamos de acuerdo entre sus razones y recetas, aunque sí coincidimos en señalar un grupo de ellas como las más importantes. En primer lugar los expertos en asuntos económicos apuntan como una causa importante en el desarrollo de la inflación, que el nivel de ingresos del país aumente, ya que esto motiva que la gente gaste más dinero y los precios se eleven, debido a la ley de la oferta y la demanda. Esta ley funciona de forma muy mecánica; existen más compradores, mientras los productores fabrican más para satisfacer esa demanda y los vendedores, llevados por la alta demanda de los consumidores, suben los precios de los productos. Otra causa importante que los economistas citan es el hecho de que algunos factores necesarios para la producción incrementen su precio, por ejemplo, que suba la gasolina o que los trabajadores exijan una subida de salarios, pues el empresario repercutirá esas subidas en los precios que se incrementarán. Y otro de los factores que incluyen la mayoría de los expertos es el aumento de los beneficios empresariales. Esto es, que los empresarios quieran aumentar su cuota de beneficios, para lo cual, si hay una buena demanda, pueden aumentar los precios y por lo tanto, ganar más sin disminuir sus ventas.

Es conveniente aclarar que a las causas se las considera por separado pero hay interdependencia entre ellas. La causa mas conocida es la llamada inflación por exceso de demanda. Esta se produce cuando la demanda global de bienes y servicios supera a la oferta global de los mismos. Y supone que ante un incremento en la demanda agregada, bien sea a través de una disminución de en los niveles impositivos o a través de una redistribución hacia los sectores de menores recursos (por tener mayor propensión marginal a consumir), se genera un exceso de demanda sobre la capacidad de producción de la economía que resulta en un incremento de los precios. Esta teoría se encuentra principalmente en bibliografía característica de corte keynesiano.

Una segunda causa de la inflación es motivada por variables monetarias. Esta toma expresión por medio de la teoría cuantitativa del dinero suponiendo el producto del país fijo, la paridad del poder de compra (PPP) y la libre movilidad de capitales. Se observa que el origen de una alta inflación se encuentra en los grandes y persistentes déficits fiscales que el banco central monetiza. Si analizamos un modelo de déficit bajo tipo de cambio flotante, podríamos decir que este déficit se puede cubrir tomando préstamos, reduciendo reservas o imprimiendo moneda. Suponiendo que ya no podemos contar con las primeras dos opciones, como suele ocurrir cuando el déficit es persistente en el tiempo, queda por tanto solo la tercera opción. Al financiar el déficit, el Banco Central provoca un incremento en la oferta nominal de dinero. Entonces (dados los precios y la tasa de interés), las familias intentan convertir en activos externos los saldos no deseados, generando una depreciación del tipo de cambio y por la PPP, concluye en un aumento del precio. A este procedimiento del aumento del precio por monetización del déficit se lo considera como un “impuesto inflacionario” ya que los poseedores de dinero pierden su poder adquisitivo. Ahora si analizamos un modelo de déficit bajo tipo de cambio fijo, el proceso sería similar, con la diferencia de que en un principio el gobierno puede financiarse mediante reservas internacionales hasta que se agoten, donde entra en juego una devaluación o flotación del tipo de cambio obteniendo igual resultado que el punto anterior.

Una tercera causa de la inflación es motivada por los costos económicos. En la inflación de costos se distinguen varios tipos como condiciones climáticas, puja redistributiva entre asalariados, empresarios y sector público, aumento del precio de los insumos (siendo el más importante el del petróleo) o por una devaluación para aquellos procesos productivos que utilizan insumos importados. Bajo tipo de cambio fijo (flexible) una devaluación (depreciación) de la moneda genera inflación por tres vías diferentes: (1) por los precios de los bienes finales importados; (2) por los precios de los bienes domésticos transables; y (3) por los precios de bienes intermedios que recaen sobre los costos de producción internos. Estas condiciones son analizadas y concentradas en el concepto de “pass-through” que mide el porcentaje que se traspasa a precios motivado por una devaluación, teniendo como objetivo conocer la depreciación real generada por la devaluación nominal. En países en desarrollo es común la presencia de la llamada inflación inercial, la cual se produce cuando en periodos de una alta inflación observamos con mucho sentido común que los agentes intentan protegerse de las pérdidas de ingreso o capital. Por lo tanto, los contratos, alquileres etc., están sujetos a la indexación de los valores nominales con índices publicados por organismos oficiales. La teoría ha tratado de abordar este tema desde el análisis del economista A.W. Phillips sobre la evolución de salarios y desempleo (Curva de Phillips).

Una cuarta versión moderna que explica la elevación en el nivel general de precios es la teoría de las denominadas “expectativas racionales”. Esta teoría fundamenta que los trabajadores y empresarios se comportan racionalmente (como si entendieran el modelo de la economía), por lo tanto dejan de lado las “expectativas adaptativas” y comienzan a basar sus pronósticos futuros en el modelo que se supone conocen.

Un aporte importante del pensamiento económico keynesiano es la inflación estructural. Esta corriente surge de economistas latinoamericanos más bien apoyados por algunos ideales de John Maynard Keynes, bajo los cuales interesa más combatir la inactividad económica que enfrentar una inflación. Se basa en ciertas características que poseen los países de Latinoamérica como la inflexibilidad parcial o total a la baja de los precios, la inelasticidad-precio a las importaciones y a la oferta de productos agropecuarios, o un sistema tributario regresivo e inelástico. Estas características estructurales son las que generan presiones inflacionarias básicas. Por otro lado, también observan el mecanismo de propagación dados por el déficit fiscal que, acentuado por la inflación, se monetiza incrementando la oferta monetaria para convalidar la subida de los precios.

Consecuencias

El hecho de que haya inflación en la economía de un país significa que con el mismo dinero de antes, se pueden comprar menos cosas, con lo cual, el consumidor pierde poder adquisitivo. Además, no todos los productos tienden a cambiar de igual forma sus precios, con lo cual se dan distorsiones en el mercado; algunas consecuencias son que no se sabe qué es lo más demandado y se producen artículos que nadie compra. Por otra parte, en una economía abierta al mercado exterior, la inflación hace que el precio de los productos nacionales resulte ser más alto que el de los extranjeros, con lo que el consumo de artículos nacionales descenderá a favor de los importados de fuera, más baratos en relación con los productos del país.

Pero los principales efectos negativos para el bolsillo de los consumidores son los que se derivan de las políticas económicas que intentan frenar la inflación. Estas políticas las lleva a cabo el Banco Central; el objetivo último es disminuir el consumo y que así bajen los precios. Para lograr esto se encarecen los tipos de interés, con lo cual por ejemplo una hipoteca que esté a tasa variable o, pedir un crédito personal costará más que antes de que creciera la inflación. El resultado es una cadena que afecta a toda la sociedad. Al subir los tipos de interés del dinero, los empresarios, por ejemplo, pedirán menos prestado y de esta forma, invertirán menos porque hacerlo será más caro y, si se invierte menos, se producirá también menos, con lo que no se contratará menos mano de obra y aumentará el desempleo.

Para medir la inflación se utiliza el IPC, que está compuesto por el precio de distintos bienes que conforman la cesta de la compra habitual. Actualmente, los grupos de bienes de primera necesidad (alimentos, bebidas y tabaco, vestuario y calzado), van perdiendo peso en la cesta de la compra para aumentar el consumo de grupos como la vivienda, la salud, educación, transporte y comunicaciones, bares y restaurantes, y diversión, entretenimiento y cultura. Y es que cada época y sociedad tiene sus prioridades, que son las que realmente harán subir la inflación si se encarecen productos que se consideran realmente necesarios o que se consumen con asiduidad.  

El autor es economista y profesor universitario. E-Mail: adolfomarti@verizon.net.do

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