¿Qué efectos reales tiene la inversión
extranjera en un país?

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POR ADOLFO MARTÍ GUTIÉRREZ
La inversión extranjera directa (IED) en el mundo ha aumentado mucho en los últimos 20 años al punto de transformarse en la forma más común de flujo de capital entre fronteras. Generalmente un país ve con buenos ojos el aumento de su inversión extranjera directa.

Esto así porque esta inversión provee del capital necesario para el desarrollo económico de un país sin ser tan arriesgado como tomar préstamos en el exterior. Y también puede traer otros beneficios.

Pero como la mayoría de los fenómenos económicos, hay una polémica sobre los efectos reales de la inversión extranjera directa. Tal como lo dijo un economista, la evidencia empírica de que este tipo de inversión promueve el crecimiento del ingreso nacional es “más esperanzador que convincente”.

La mayoría de la IED se destina a las economías desarrolladas (por ejemplo, abriendo plantas de autos japoneses en EE.UU. y Gran Bretaña) pero la inversión extranjera en países en desarrollo sigue siendo importante y ha venido creciendo de manera sostenida. La IED en los países de América Latina y el Caribe aumentó de US$12,506 millones en 1992 a US$80,148 millones en 1999 bajando a US$39,657 millones en 2004. Las economías menos desarrolladas, incluyendo muchas en África, siguen recibiendo poca inversión. Las corporaciones multinacionales prefieren invertir en países considerados “seguros”, con altos niveles de estabilidad política, infraestructura, educación, y derechos de propiedad que se hacen cumplir.

DEFINICIONES

El flujo de capital entre países generalmente se realiza mediante una de las tres formas básicas: Ayuda Oficial para Desarrollo, en forma de deuda o inversiones de capital. La inversión extranjera directa se define como cualquier tenencia de capital más allá de las fronteras nacionales que le da al propietario un control importante sobre la firma. Esto generalmente se define como un 10% o más. La mayoría de las inversiones extranjeras directas terminan siendo del 100% en manos de una corporación multinacional aunque a algunos países les gusta promover las empresas conjuntas con empresas locales. Las inversiones entre países que controlan menos del 10% de una empresa extranjera se definen como cartera de inversión de capital.

Hay dos tipos bien diferentes de inversión extranjera directa, a veces llamada “formas de entrada”. Las corporaciones multinacionales pueden comprar una empresa extranjera o crear una nueva empresa. Esto último se define como la “construcción” o como una inversión desde cero. Una inversión desde cero puede crear una capacidad de producción adicional en un país, pero también puede crear nueva competencia para las empresas locales. Otra distinción importante es entre el “flujo” de inversión extranjera y “la tenencia” de inversión extranjera. El flujo mide la cantidad de inversión extranjera directa que ingresa a un país durante un determinado período. La tenencia de inversión extranjera directa es la cantidad total de capacidad productiva en manos de extranjeros. La tenencia de inversión extranjera crece con el tiempo y se define para incluir todas ganancias de firmas en manos extranjeras que pueden ser en efectivo o inversiones por una empresa.

Un documento titulado “América Latina: políticas económicas”, Vol. 11, 2000) de la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL) expresa que mucha de la confusión sobre la IED proviene de malentendidos sobre que es lo que se mide como IED. La IED “se define como el incremento en la posición patrimonial de un propietario extranjero que posee más del 10% de las acciones de una firma”. Pero también “incluye los préstamos recibidos de la casa matriz extranjera por la compañía local. De hecho, cerca del 20% de los flujos de IED toman la forma de préstamos de la casa matriz”.

La IED es simplemente una cuenta. Y una firma tiene muchas cuentas: tiene patrimonio, activos domésticos y extranjeros y deudas, las que también pueden ser de corto y/o largo plazo. Porque las decisiones son tomadas por la firma, no por las cuentas. Tal y como dice CEPAL, la IED no se “atornilla”, las máquinas sí. “Si un extranjero compra una máquina y la da como aporte de capital (IED) a una compañía local, la máquina podría atornillarse”. Claro que el tesorero de la compañía puede utilizar la máquina como colateral para conseguir un préstamo de un banco local, y sacar el dinero del país. Por lo tanto, una firma podría estar haciendo una cosa con sus activos y algo muy diferente con la manera cómo los financia. El dinero puede estar ingresando por una cuenta y saliendo por otra. Esto significa que revisar si la IED es más o menos estable que otros flujos de capital, no ayuda a determinar si hace más estable la cuenta de capital total.

FACTORES QUE CONTRIBUYEN AL CRECIMIENTO

Antes de los años 80, la mayoría del flujo de capital al mundo en vías de desarrollo era en forma de deuda o ayuda oficial para el desarrollo. Luego de la cesación de pagos de México en 1983, y la posterior crisis de deuda en toda América Latina, el flujo de deuda a las economías en vía de desarrollo se redujo mucho y los prestamistas destinaron sus créditos a los países desarrollados.

Según citan autores de OXFORD como Theodore H. Moran (2000) en “Inversión extranjera directa y desarrollo” y Paul C. Roberts y Karen LaFollette Araujo (1999) en “La revolución de Latinoamérica”, una serie de factores hicieron que la inversión extranjera directa creciera mucho a mediados de los 90. El primero es la creciente percepción del riesgo de la deuda entre países. La crisis latinoamericana de deuda de los 80 y la crisis de capital asiática de 1997-98 desalentaron un poco a los prestamistas a dar créditos. Tal vez el factor más importante que contribuyó al crecimiento de la inversión desde fines de los 80 ha sido la globalización, o la internacionalización de la producción. El cambio tecnológico, especialmente los menores costos de transporte y comunicación, le permitieron a las corporaciones establecer lugares específicos para producir, tomando ventaja de las condiciones locales para minimizar costos y mejorar las ventas.

Otra importante contribución fue el cambio en la política de los gobiernos, debido a que los países comenzaron activamente a seducir al capital extranjero. Muchos países cambiaron sus políticas para atraer inversores que antes tal vez podrían haber sido prohibidas o que tal vez se habrían visto dificultadas. Muchos gobiernos oficialmente impulsaron la IED a través de programas especiales para la promoción de inversión extranjera. A veces brindaron también importantes incentivos para que las empresas se instalen en sus territorios, especialmente para plantas que generan muchas fuentes de trabajo. Esto puede incluir exenciones impositivas (generalmente por 5 o 10 años), mejoras de infraestructura, exenciones de aranceles, subsidios u otros beneficios. Estos incentivos generalmente no se dan a conocer por lo que son difíciles de cuantificar.

VENTAJAS Y DESVENTAJAS

Para evaluar los beneficios de una inversión en particular, o la cartera de inversión extranjera directa que ingresa a un país en vías de desarrollo, existen al menos diez beneficios claves: (1) ayuda al crecimiento del país, a reducir la pobreza y a aumentar los ingresos; 2) alienta una estructura que conlleva a la inversión productiva; 3) son recursos menos volátiles que otros flujos de capital: 4) puede ayudar a un alza en la recaudación impositiva; 5) puede generar “transferencia de tecnología” y “transferencia de capacidad de gerencia”; 6) puede mejorar la capacitación y salarios de la fuerza laboral; 7) puede mejorar el acceso a los mercados de exportación; 8) pueden generar demanda extra de la producción de empresas locales; 9) puede traer aportes de menores costos para proveedores locales; y 10) puede mejorar la balanza de pagos y la cuenta de capital del país receptor.

Pero una inversión en particular, o la cartera de inversión extranjera directa que ingresa a un país también tiene sus riesgos. Y hay cinco desventajas que son bien conocidas: 1) si la propiedad de empresas en manos extranjeras crece demasiado, puede producirse un proceso de “descapitalización”: 2) puede crear una competencia dañina para las empresas locales; 3) puede generar que las multinacionales lleguen a dominar el mercado; 4) pueden llegar a provocar protestas sociales; y 5) nueva plantas pueden generar más contaminación al país.

Se sabe ya que las firmas que en un país apuntan a la exportación generalmente tienen la ventaja de generar ingresos en moneda extranjera. Además, tienden a competir menos directamente con las firmas locales, lo que podría suavizar el efecto negativo de las inversiones directas. No obstante, se discute siempre acerca de si las empresas en manos extranjeras podrán competir con las firmas locales. Lo que resulta tangible es que a menudo la competencia genera una mayor productividad y un ingreso nacional más alto. Si las firmas locales son empleadores importantes o tienen un peso económico o social, el desplazo de estas firmas por parte de las multinacionales puede tener efectos negativos importantes en el corto plazo. Lo que si está claro es que cuanto más cerca las multinacionales trabajan con los proveedores locales, es más probable que se produzca la transferencia de técnica y capacitación. Esto se suma al esperado aumento en el ingreso de las firmas locales. Si las multinacionales le venden a las empresas locales, especialmente en los casos donde el producto antes era importado, pueden caer los costos locales de producción.

Podríamos decir que no hay un lineamiento o una ecuación básica que nos diga sobre cuánto es un nivel que consideraríamos correcto al captar inversión extranjera. Sin embargo, si podemos saber que puede haber un riesgo de “descapitalización” cuando la repatriación de capital por los propietarios extranjeros se hace excesiva.

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El autor es economista y profesor universitario.
adolfomarti@verizon.net.do