Que explique

A este diario poco o nada le importa el hecho de que se debata o ‘gestione’ la obtención de una supuesta fortuna dejada por el misterioso José Guzmán Meléndez, “depositada” en un más misterioso banco de España.

Es más, nos gustaría que fuese verdad lo de la existencia de la fortuna y su entrega a personas de apellido Guzmán u otros descendientes del personaje que manejó San Miguel de La Atalaya, en una época muy remota, cuando esa jurisdicción se encontraba en parte de lo que hoy es Haití. Así, cuando menos, los beneficiados pagarán impuestos sobre sucesiones y donaciones.

Ahora bien, en las ‘gestiones’ que se realizan, se ha incurrido en algo que HOY reclama, con todo vigor, que sea aclarado de manera oficial.

Los restos del ex presidente Horacio Vázquez Lajara y su esposa doña Trina Moya de Vázquez han sido exhumados y se afirma que serán sometidos a pruebas de ADN en laboratorios estadounidenses, para determinar supuestos parentescos con el tristemente célebre Barón de la Atalaya.

Se ha dicho que la orden para exhumación fue impartida por la Procuraduría General de la República. Familiares de la señora Moya de Vázquez han expresado que ellos no dieron autorización para la citada exhumación.

Por tratarse de figuras históricas, este caso ha debido merecer más atención por parte de la opinión pública. Y la misma Procuraduría General ha debido decir al país por cuáles motivos dispuso que se interrumpiera el sueño eterno que merece el ex Presidente y su ilustre esposa.

Cuando menos ha debido decirle al país quiénes han solicitado la exhumación y por cuáles motivos. Todavía hay tiempo para que la Procuraduría rompa su silencio que en nada le beneficia, pues la exhumación de los restos de un antiguo mandatario no es un hecho común y corriente.

[b]Otra huelga[/b]

La semana pasada hubo una huelga de cinco días, de lunes a viernes, en los hospitales públicos. Otra huelga se comenzará el próximo martes, esta vez por tres días.

Los médicos y empleados de los hospitales de la Secretaría de Salud Pública y del Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS) quieren una duplicación de sus salarios. Eso es una aspiración legítima.

Pero también los médicos deben tomar en cuenta que tienen en sus manos la responsabilidad de un servicio vital para la población y que su huelga está produciendo rechazo en muchos sectores por las circunstancias en que se hace.

Fueron las huelgas de estos empleados, sucesivas y casi constantes, que se produjeron en las décadas de los años 1970 a 1990, las que estimularon el desarrollo de los sistemas de seguros privados de salud que en cierta forma fueron asumiendo gran parte de los servicios que antes estaban en manos de los hospitales públicos y del IDSS.

Estos paros cimentaron el sistema de privatización de los servicios de salud que hoy está preocupando a los médicos sindicalizados.

Lamentablemente las hormigas, cuando se van a perder, le nacen alas, dice un refrán antiguo.

La huelga de los médicos, en medio de una formidable crisis económica, ha sido repudiada por muchos sectores. Los pobres, los más pobres y los desempleados que deben recurrir a los servicios gratuitos del Estado, son los más afectados. Esto, solamente, debería llamar a reflexión a los promotores de otra huelga.

Además, dos huelgas de un servicio vital, con tan poco espacio de tiempo entre ambas, de seguro generarán más rechazo.