¡Que hablen ellos!

CHIQUI VICIOSO
Bombardeada por las imágenes de Gaza y El Líbano (Israel podrá ganar esta batalla, pero ha perdido la Guerra mediática), y bombardeada por los titulares que exigen “mano dura”, “pena de muerte” y “orden” para el “desorden nacional”, me refugio en la historia dominicana buscando orientación en nuestros muertos ilustres sobre un presente cada vez más desolador. Estoy preocupada porque siento que este alud de voces (angustiadas por el aparente desorden nacional) pueden tener un efecto boomerang en el Presidente y la Policía Nacional (hoy en manos de un hombre estudioso y respetuoso, como el anterior jefe, muy distintos al troglodismo a que estamos acostumbrados), y arrinconarlos para que den un giro a la ultraderecha que luego pueda servir de base para una animosidad generalizada, sobre todo en la clase popular, víctima permanente de redadas, arbitrarios arrestos e informales toques de queda barriales.

Encontré las luces que andaba buscando en la filosofía educativa de la Restauración de la República, y en una serie de pensadores dominicanos excepcionales, cuyas ideas tienen hoy una insólita vigencia.

1.- El primero es Pedro Francisco Bono, hombre excepcional que ya en 1856 presento una moción al Senado donde señalaba las bases donde debe reposar el progreso y orden de la nación dominicana: “Establecer escuelas primarias y escuelas profesionales para guiar, facilitar y mejorar la enseñanza libre, sin trabas ni restricciones, retribuyendo bien a los maestros”.

2.- Una enseñanza libre, según otro pensador extraordinario de ese periodo, Ulises Francisco Espaillat, que sirva para “inspirar a los hombres, y sobretodo a la clase popular el amor al trabajo; probándoles la inapreciable utilidad y las felices consecuencias que emanan del trabajo; para “excitar las miradas de la ardida juventud hacia los elementos futuros de su felicidad: las escuelas y los talleres”. Escuelas y talleres que deberán “ser costeados con fondos municipales y regenteados por preceptores de reconocida inteligencia y moralidad”, para responder a la principal ambición del pueblo dominicano que constituyen “lalibertad política, la educación popular y una maquinaria judicial incorruptible”.

3.- Amor al trabajo y una maquinaria judicial incorruptible, para (como si le hablara a la dominicanidad del año 2006) combatir en nuestro país “por causas que no debemos investigar, la tendencia a tener en deshonra al trabajo, que en otras sociedades se honra y glorifica, ya que el trabajo es virtud y fuente y origen de todas las demás virtudes”.

4.- Educación de la juventud, educación popular, escuelas y talleres, formación y buena remuneración del profesorado, fomento del amor al trabajo, una maquinaria judicial incorruptible y (y esto es antes de conocerse las ideas positivistas de Hostos) la educación de la mujer, porque:“Bien educada la mujer, la familia andaría mejor. Y bien gobernadas las familias, la administración del Estado seria la cosa más sencilla del mundo”.

5.- Esta visión de Pedro Bono y de Francisco Ulises Espaillat se completó con la de Pena y Reynoso, quien relaciona la educación con la cultura, tanto a través de la educación formal como la no-formal, fundando en 1874, en Santiago de los Caballeros, la Sociedad Amantes de la Luz.

Para el fomento de la cultura, sobre todo de los adultos, Pena y Reynoso insiste en la creación de bibliotecas públicas, círculos literarios y escuelas dominicales.

6.- Empero ninguna de estas medidas pueden restaurar el orden y el progreso en la Nación si, (también como si se adelantara a las declaraciones del Episcopado Dominicano de reciente factura), no se presta atención a los planteamientos del Arzobispo Fernando Arturo de Merino, cuando afirma que el egoísmo es la peor de las pasiones, la cual “siempre es perjudicial sobretodo cuando se halla en la esfera política de los gobiernos, cuando se descuidan los intereses de la comunidad, cuando no se sirve a la misma y cuando se incluye lo particular”.

7.- Combate al egoismo que Pedro Francisco Bono acompaña con una recomendación de actualísima vigencia a los políticos de turno: “He creído que no debe engañarse al pueblo con programas irrealizables, aturdir sus oídos con palabras pomposas llenas de promesas huecas porque saben que halagan un deseo general y vehemente, más que no conduce a resultados provechosos”.

8.- Con estas ideas de la Restauración de la Republica, la misma en la que tantos estamos embarcados en la actualidad, me construyo un bunker contra el permanente bombardeo del desanimo, mientras le pregunto a Dios donde han ido a parar estas propuestas, de lo mejor de la masculinidad dominicana.

Nota para Cosette: Cuando mami y yo nos reíamos con tu artículo, estaba mi tía bregando con un plomero que para arreglarle una gotera le causó una inundación, y ya a mami un electricista le había provocado casi un fuego en la cocina, sin contar otros múltiples percances con ebanistas, herreros y obreros de la construcción, todos ingeniosos improvisadores en la búsqueda del sustento diario.

Después de tu artículo llamé  a la única escritora galardonada de Puerto Plata que conozco: la poeta Johanna Goede, para preguntarle si había escrito algún cuento y si lo había enviado a Puerto Rico. Me dijo que no, pero que actualmente esta escribiendo uno para su primer nieto, quien pronto cumplirá un añito.

De todos modos, como te has hecho eco de una acusación a una mujer escritora y además del interior del país, averiguaré quien es la “plegaria” de marras, cual la estatura moral de su acusante, y cual las supuestas evidencias. La contactaré y luego consultaré con una amiga abogada que es una especialista nacional e internacional en estos temas. Puedes estar segura de que si ella es una víctima de la vieja práctica del caliesaje neo-trujillista de “calumnia que algo queda”, la ayudaré a defenderse. Por otra parte, si cometió plagio la instaré a hacer un público mea-culpa y a recomenzar, ya que todo el mundo tiene derecho a equivocarse. En cuanto a tí, te conozco y aprecio, y por eso me tomé la confianza de bromear con tu artículo. Si ello te ha creado algún problema mis disculpas.