¿Qué hacer?

Esa es la pregunta que todos los hijos de este bendito país deben estar haciéndose, motivado por el tétrico panorama que se vislumbra en el porvenir de la República Dominicana, donde existe un desconcierto total, primero entre los políticos inconscientes de sus responsabilidades, y después entre los diferentes sectores que inciden en la economía y al desenvolvimiento para el desarrollo y mejoría de las diferentes capas sociales que componen el conglomerado de ésta nación, que viven, muchos de ellos, sumidos en una miseria espantosa, y no se vislumbra en un futuro inmediato, soluciones ecuánimes y justas para favorecer al pueblo dominicano.

Por el contrario, todas esas importantes personalidades, sin excepciones, solamente plantean los asuntos que los beneficia a ellos y nada mas. Tienen olvidada, totalmente, a las masas hambrientas y desamparadas que son la mayoría de la población dominicana.

Por otro lado se pierde un tiempo precioso hablando vacuencia, tonterías y mentiras en la radio y televisión sobre asuntos que no aportan nada para mejorar las condiciones económicas sociales y políticas, que tanto necesita la clase media, clase media baja, pobres y desamparados, para que el país pueda de nuevo arrancar hacia su estabilidad económica.

Carajo, por no decir otra cosa, encender la televisión y encontrar en su pantalla una serie de nuevos analistas, que todavía no saben hablar español y mal vestidos; se ponen las corbatas que parecen que los están ahorcando, los sacos les quedan grandes o muy pequeños; que diablos buscan esas personas en la televisión y la radio diciendo disparates; ¿Quién es que permite esa desconsideración a nuestra inteligencia?

Señores, por Dios, vamos a unirnos y dejemos atrás los dimes y diretes, la discusiones estériles, los insultos innecesarios, las ambiciones desmedidas por el poder político. Dediquemos un rato a meditar pensando en la República Dominicana, que es nuestra nación, nuestro lar donde hemos vivido siempre y que actualmente está huérfana del amor patrio que nosotros estamos obligados a ofrendarle. En ella es que debemos pensar primero y luego en lo demás.

Tenemos una tierra prodiga para sembrar y cosechar de todo. Lo que necesitamos es convivir como hermanos y en paz; resolver nuestros problemas entre nosotros, sin permitir la injerencia de extraños; a esos intrusos les importa poco, nuestro destino, pero a nosotros sí nos debe interesar y preocupar.

Otro tema al que me quiero referir es referente a los tres grandes líderes que éste país ha tenido, doctor Joaquín Balaguer, profesor Juan Bosch y doctor José Francisco Peña Gómez. Creo que es necesario dejar de utilizar, ya, a esas figuras legendarias de la política dominicana. No debe seguirse utilizando, especialmente, al doctor Peña Gómez, sus imágenes y su voz, para la conveniencia de cada uno de los sectores del partido en pugna, el PRD, para conseguir el favor de sus miembros, como es el caso de la reelección o no, del Presidente Mejía para el 2004.

Deja mucho que decir del PRD, que sea necesario utilizar al doctor Peña Gómez, un hombre fallecido hace más de cinco años, para resolver un asunto interno del partido.

Mucha, veces los nuevos candidatos, utilizan de los viejos dirigentes, sus pensamientos y criterios para granjearse simpatía en la población, con eso se hacen daño ellos y le hacen daño también, a los líderes muertos. ¿Por qué? Me explico.

Por ejemplo, cuando el PPH, pone a decir en la pantalla de la televisión, que el doctor Peña Gómez, no se oponía a la reelección y del otro lado, los siete candidatos, lo presentan diciendo lo contrario, eso produce una imagen del doctor Peña Gómez, como inconsistente y contradictoria en su línea política, porque pone en tela de juicio a sus seguidores de ayer, si ese gran líder dominicano, no tenía un criterio definido de su postura frente a esta situación.

Además, es tiempo que los nuevos candidatos empiecen a planificar su política con criterio propio y dejar atrás estar cogiendo en su boca a nuestros grandes líderes ya fallecidos.

Hay que estar consciente que los tiempos han cambiado en 180 grados con relación a la política que realizaron esos tres grandes líderes para mejorar las condiciones del país; los candidatos que van a participar en el 2004, que no tengan inteligencia y la preparación intelectual adecuada para asumir y aplicar los avances tecnológicos con que se cuenta ahora para desarrollar la nación, deben dejar inmediatamente la candidatura, para evitar que al país le vuelva a suceder lo que actualmente está padeciendo.

Preséntenle al pueblo dominicano, su plan de gobierno y juren que si a los 180 días no hay demostración del cumplimiento de las ofertas prometidas, renunciarán inmediatamente.

También sería saludable, que cada candidato presente los nombres de las personas que van a estar en el gabinete, con los cuales van a manejar la administración pública durante su gobierno. En esa forma podemos evitar, que se cuelen gente indeseables y perjudiciales para el gobierno de turno y el país.

Son tiempos difíciles, pero si somos capaces de unirnos, los que creemos en nuestro país, podemos, en un tiempo no muy lejano volver a gozar de una democracia auténtica, porque los gobiernos pasan, pero siempre habrá una República Dominicana que le responderá a los malvados y corruptos, que tanto daño le están haciendo a nuestro pueblo, con un castigo ejemplar.