¿Qué haremos con Mina Burende?

¿Qué haremos con Mina Burende?

Samuel Luna

Llegaron a Burende y sigilosamente permearon el bello valle de La Vega, llegaron para crear en el verde suelo cicatrices con sus gigantescas maquinarias en forma de fantasmas, generando una depredación eco biológica.

En Burende se está materializando la ambición desenfrenada que los lleva a tocar las puertas con manos sangrientas, y tomando la forma de tornado, destruyen la corteza terrestre, dejando solo pobreza y enfermedad en medio del pueblo sufriente. Allí, en Burende, La Vega, está el sello como testigo de aquella acción unilateral, sin ojos para ver a un pueblo, sin oídos para escuchar los gritos de desesperación, ahí en medio del caos ecológico y ambiental está la Mina Burende.

Debemos preguntarnos y preguntarles a los ciudadanos de Burende, si esa mina donde se extrae el material para construcción, está beneficiando a las familias aledañas; preguntamos si la corteza terrestre se está recuperando para cooperar con la cobertura boscosa. También nos gustaría saber si el gobierno está tomando seriamente en cuenta la salud y el crecimiento integral de esas familias; porque debe quedar muy claro, que el principal desafío para cualquier presidente o gobierno dominicano es velar por la explotación de las minas y estudiar si esas minas generan beneficios para los pueblos aledaños. El gobierno debe velar para que cada familia esté gozando de un ambiente seguro y satisfactorio; pero probablemente, en este contexto, no es así.

El pueblo dominicano debe ser escuchado, y no solo en tiempo de campaña política, el cual lo usan para acumular, reclutar y capitalizar el voto y a los votantes. La comunidad de Burende y los vecinos aledaños deben ser escuchados e involucrados en cualquier proyecto que contemple la alteración de la corteza en esa localidad.


En muchos países la participación del público es motivada usando diferentes mecanismos que ayudan a la comunidad a estar en contacto con leyes de regulación ambiental.


La comunidad de Burende, La Vega, debe disponer de información sobre el impacto ambiental de la mina que opera en Burende. Debemos imitar a países como el Perú, Brasil, México, Canadá y otros más; en esos países, se deben hacer audiencias públicas antes de cualquier aprobación o apertura de una acción minera.

Es tiempo de ejercer la potestad ciudadana, es hora de que los veganos y las familias que residen en Burende, sean parte de las decisiones que afectan a su entorno. El pueblo ya sabe que las explotaciones mineras sin responsabilidad afectan las aguas superficiales y subterráneas; ya saben que el aire es afectado debido a las impurezas sólidas y combustibles tóxicos; ya saben que se pierde la belleza del paisaje y la contaminación visual; ya saben que se manifiesta la contaminación sónica. Además, el pueblo ya sabe que cualquier explotación minera irresponsable genera cambios en la morfología de Burende, resecando el área y creando así una reducción en cualquier actividad agrícola o ganadera.

Las montañas y el medio ambiente es la prueba tangible del trabajo y el cuidado de Dios para la humanidad y la comunidad; por tanto, ninguna empresa minera transnacional, ningún funcionario, ni el gobierno, mucho menos el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, tienen el derecho de decidir sin consultar y sin involucrar el sector de Burende. Recordemos que ese espacio fue entregado a la comunidad por nuestro autor y creador.


Esta es la razón que todos debemos cuidar y administrar nuestro único entorno y espacio de 48,442 km². Por eso, debemos ser parte de lo que pasa en Burende.

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