¿Qué haríamos sin las redes sociales?-

Claudio Acosta

Si no fuera por las redes sociales, donde se convirtió en viral un video mostrando  a un camión de una empresa que se dedica a la limpieza de pozos sépticos   verter los desechos en el río Jacagua, en Santiago, el Ministerio de Medio Ambiente, que no tuvo más remedio  que intervenir de inmediato  suspendiendo sus operaciones, nunca se hubiera enterado de ese crimen ecológico  ni de la existencia de esa empresa y la naturaleza de sus actividades. Y es que gracias a la investigación  que inició debido a la publicación  del video pudo determinar que no posee autorización  ambiental para operar, razón por la cual le impuso una sanción administrativa, y apoderó del caso a la Procuraduría General “para que actúe en consecuencia”. Alguien comentó, a propósito de la  acción criminal, que es imposible calcular el daño ecológico  provocado, que hubiera sido mucho mayor, agregó yo, si no la hubieran grabado con un celular y subido a las redes sociales. También  puede afirmarse  que gracias a ellas pudimos  enterarnos de las condiciones especiales, más parecidas a  un aparta-hotel que a un recinto penitenciario que alberga criminales peligrosos, en que cumplen sus condenas  algunos “internos” que  se dan el lujo de celebrar ruidosas fiestas con mujeres incluidas, lo que obligó a reaccionar  a la Procuraduría General  trasladando al fiestero a otro recinto y cancelando al permisivo alcaide; pero hay que decir que el día anterior tuvo que hacer lo mismo con el alcaide de la cárcel  de Montecristi, donde otro “interno” subió a las redes un video, que también se viralizó, en el que exhibe  un arma de fuego. No hay dudas de que, en ambos casos, las redes sociales le han prestado un gran servicio a la sociedad dominicana, pero igualmente  han puesto en evidencia el gran desorden en el que vivimos, y el hecho trágico de que las autoridades “competentes” (las comillas son inevitables) ni siquiera se enteran.