¿Qué has comido hoy?

POR ANNA JIMÉNEZ
Mantener una dieta equilibrada no sólo es cuestión de estética. La salud empieza por lo que se fragua en el estómago, pero en el caso de que no tengamos un problema específico de sobrepeso, a menudo ignoramos nuestros hábitos alimenticios. Con una sencilla técnica de observación, propuesta por científicos de la Universidad de Harvard, podrás saber qué comes cada día y qué razones te impulsan a ello.

Especialistas de la Universidad de Harvard han elaborado una sencilla fórmula para que sepas lo que consumes ‘realmente’ cada día. Con esta técnica, publicada en Intelihealth, el web divulgativo de la referida universidad, aprenderás mucho sobre los nutrientes que sueles ingerir y las razones que te impulsan a hacerlo.

Durante tres días, escribe todo lo que comas. Busca días normales, representativos de tu dieta habitual, por ejemplo dos días laborables y uno del fin de semana, no hace falta que sean seguidos.

Es importante que anotes, además de los alimentos, la hora, circunstancias y razones que te motivan. Estas pueden ir desde un simple “tengo hambre” o “es la hora de la comida”, a la ansiedad, los nervios o la soledad. Procura también especificar lo que comes, no basta con escribir, por ejemplo, “un sandwich mixto”. Concreta cuántas rebanadas de pan y lonchas de jamón y queso, o si has añadido mayonesa o mantequilla.

Incluye también las bebidas (por supuesto el agua) y en las comidas preparadas, especifica las cantidades aproximadas que empleas de los ingredientes, así podrás determinar las calorías y nutrientes consumidos en cada ración.

Las medidas pueden indicarse en cucharadas, vasos, tazas, platos, etc. Concreta el tipo de alimento (si es leche, por ejemplo desnatada o “semi”; si es fresco o congelado) y la forma de cocinado (hervido, a la plancha, frito…)

Una vez que hayas recopilado los datos de tres días representativos de tu dieta, analiza estos resultados, siguiendo estos parámetros:

1. Marca los alimentos altos en grasas que ingieres con más frecuencia y analiza si lo haces en demasiadas ocasiones.

2. Calcula la cantidad de nutrientes (calorías, proteínas, hidratos, vitaminas) que consumes en un día normal.

3. Anota en qué momentos del día o situaciones tiendes a comer aunque no tengas hambre.

4. Identifica los elementos que te llevan a comer demasiado o no lo suficiente, o a repetir un alimento concreto. Con esta información podrás planificar mejor una dieta equilibrada y adecuada a tus necesidades. No se trata de obsesionarte con todo lo que comes, pero sí conocer bien cuáles son tus verdaderos hábitos alimenticios.

Las niñas bailarinas tienen más riesgo de sufrir desórdenes alimenticios de adultas

Varios estudios ya habían probado que los problemas relacionados con la alimentación son bastante comunes en profesionales del ballet y en atletas de elite. Ahora, una investigación realizada por psiquiatras de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, afirma que los niños que hacen danza tienen más riesgo que otros de sufrir desórdenes alimenticios cuando llegan a adultos.

Ésta es la primera investigación que asocia ir a danza en la niñez con esta clase de enfermedades. Según los científicos, cuyo trabajo ha sido publicado en el último número de ‘The Journal of Sleep Research’, la afirmación es especialmente cierta en el caso de las niñas: “Haber participado en actividades de danza de pequeña tiene efectos a largo plazo en los hábitos alimenticios”, concluyen los investigadores tras estudiar el comportamiento alimenticio de 546 mujeres que tenían entre 17 y 55 años.

Casi dos tercios de ellas reconocieron que habían hecho baile en la niñez. Asimismo, las que fueron a danza de pequeñas mostraron un comportamiento bulímico más remarcado, cuanto más obsesionadas estaban por su peso y por su deseo de ajustarse a un canon de belleza ideal: “Pese a que no hubo grandes diferencias de masa corporal entre las bailarinas y las no bailarinas, los resultados mostraron que las primeras tenían un ideal de figura más delgada”, aseguran los científicos.

FIGURA PERFECTA

Steve Bloomfield, portavoz de la Asociación de Desórdenes Alimenticios británica, indicó que existe conciencia de que los niños que hacen cierto tipo de danza, sobre todo ballet clásico, son sometidos a una presión considerable para que permanezcan flacos y alcancen una “figura perfecta”.

El año pasado, la organización editó un folleto titulado Tu cuerpo, tu riesgo, destinado a educar a bailarines jóvenes sobre los peligros de desarrollar desórdenes alimenticios: “Lo que algunos piensan que es el peso ideal para un bailarín de ballet está en el límite de lo que se diagnostica como anorexia”, dice Bloomfield. Una vez que los jóvenes toman conciencia de la importancia social que tiene su aspecto estilizado, “mantener esa imagen a toda costa se puede transformar en un objetivo muy destructivo”.

Los expertos subrayan que tanto la anorexia como la bulimia -que implica un ciclo de alimentación compulsiva seguido de vómitos provocados- son un tipo de enfermedad mental. De hecho, en la actualidad son la mayor causa de muerte entre pacientes psiquiátricos en el Reino Unido. Por ello, hay quienes opinan que las imágenes de modelos muy delgadas que exacerban algunos medios de comunicación son una de las principales influencias sobre los desórdenes alimenticios de los más jóvenes.