¿Qué impactos producen los movimientos
del tipo de cambio?

POR ADOLFO MARTÍ GUTIÉRREZ
Las divisas son monedas extranjeras que permiten a un país participar activamente en el mercado internacional. Se pueden generar a través de exportaciones, entrada de capitales, créditos externos, inversión extranjera o donaciones de países extranjeros. Estas alternativas son reguladas a través de la política cambiaria que elija el Banco Central, la cual debe permitir a los agentes económicos predecir la evolución del tipo de cambio para poder adoptar las decisiones racionales de consumo e inversión, importación y exportación, mercadeo, crédito y endeudamiento, y la programación monetaria y financiera. Obviamente, el nivel del tipo de cambio no debe establecerse en forma arbitraria ni caprichosa, sino que debe ser el resultado de la evolución de las demás variables de la economía, para así lograr el equilibrio interno y externo y conseguir que las actividades transcurran normalmente.

El tipo de cambio nominal es el monto de pesos necesario para adquirir una moneda extranjera, usualmente el dólar de los Estados Unidos o el euro de Europa. El tipo de cambio real indica la misma relación que el tipo de cambio nominal, sólo que expresada en términos de poder adquisitivo. Si el valor o poder adquisitivo del peso es estable, el tipo de cambio también resulta estable. Pero si ocurren eventos de carácter coyuntural o estructural, de origen interno o externo, que degraden el poder adquisitivo de la moneda nacional o la estructura de precios relativos, el tipo de cambio debe ajustarse hasta encontrar el nuevo equilibrio.

Y el asunto estriba en que el tipo de cambio es un precio y, como todos, está sujeto a las leyes de la oferta y la demanda. La demanda de dólares depende tanto de las importaciones de bienes y servicios como de la adquisición de activos extranjeros por parte de los dominicanos. Por ejemplo, cuando los dominicanos importan computadoras de los Estados Unidos o cuando un turista dominicano se hospeda en un hotel en Nueva York (importación de un servicio) se crea una demanda de dólares. Igualmente, cuando un dominicano hace un depósito en un banco de Nueva York (adquisición de un activo extranjero) comprará dólares para hacer dicho depósito. Por otra parte, considerando el otro lado del mercado, tenemos la oferta de dólares a ser intercambiada por pesos. La oferta de dólares proviene tanto de las exportaciones de bienes y servicios como las transferencias corrientes o la venta de activos dominicanos a extranjeros, y viene determinada por la disponibilidad de reservas monetarias. Tanto la oferta como la demanda, es decir, el volumen de las transacciones en el mercado de divisas, es determinado por las necesidades de sus participantes.

DETERMINANTES DEL TIPO DE CAMBIO

Los factores que determinan el tipo de cambio son muy diversos. Pueden clasificarse esquemáticamente en factores fundamentales y técnicos. Los factores fundamentales se refieren a la relación que existe entre los determinantes económicos y financieros, y el tipo de cambio. En cambio, los factores técnicos se refieren a la relación que hay entre los determinantes políticos, sociales, de población y de medio ambiente, y el tipo de cambio.

Bajo este esquema, el equilibrio cambiario se establece bajo ciertos elementos y circunstancias fundamentales. Así, los elementos determinantes en la cotización de una moneda, tratándose de la cotización del peso dominicano contra el dólar estadounidense, pueden ser el nivel de inflación interna; el saldo de la balanza comercial; el saldo de la balanza de servicios y la cuenta de capital; el nivel de los términos de intercambio; la estructura arancelaria, el saldo de las reservas monetarias en el Banco Central; las tasas de interés reales; el estado de las finanzas públicas; la deuda del país en el extranjero; los índices de precios de la mano de obra; el nivel de riesgo-país, y ciertos factores psicológicos. Dependiendo como éste conjunto de variables varíen con el tiempo, también variarán la oferta y demanda de dólares, lo que requiere analizar constantemente la relación entre el tipo de cambio nominal y el tipo de cambio real que establezca el equilibrio. 

LOS EFECTOS FINANCIEROS

La determinación y comportamiento de las divisas de un país resulta un instrumento considerablemente importante para el desarrollo económico. Las divisas financian las importaciones que requiere el crecimiento económico y captan el necesario ahorro externo que complemente al interno. Las exportaciones, a su vez amplían la capacidad de crédito externo y posibilitan los alcances en el nivel de desarrollo a largo plazo, como forma de garantizar la sostenibilidad en el crecimiento. 

Ahora bien, uno se pregunta, ¿qué es mejor? un peso fuerte (apreciación del peso en los mercados cambiarios en el extranjero) o un peso débil (depreciación del peso en los mercados cambiarios en el extranjero). La respuesta depende de muchos factores. La fluctuación del peso dominicano interesa principalmente a los gerentes de las empresas. Un tipo de cambio real fuerte hace que salgan más divisas de la economía dominicana y reduce los precios relativos de las importaciones, lo cual suele ser bueno para los consumidores dominicanos y para los productores extranjeros. Si el tipo de cambio real está sobrevaluado resulta más difícil vender los productos dominicanos en el extranjero y en el país, donde compiten con importaciones de bajo costo. En cambio, un tipo de cambio real débil restaura la competitividad de los productores dominicanos, pues hace que los bienes extranjeros cuesten más que los nacionales. Cabe agregar que un tipo de cambio real débil también puede provocar inflación, primero por el incremento en las importaciones, y luego mediante una espiral de precios de todos los productos. Peor aún: un tipo de cambio real depreciado puede hacer que los inversionistas extranjeros dejen de comprar activos financieros de ese país y éstas se deprecien junto con la moneda.

Otro punto a tener en cuenta es que, en realidad, no siempre el exceso de inversión sobre el ahorro interno será igual a una balanza comercial deficitaria, es decir, a un exceso de importaciones sobre exportaciones. La supuesta equivalencia no se hace realidad sino hasta que va quedando clara la definición de hacia dónde se orienta la actividad económica. La economía dominicana ha podido crecer con la existencia de déficits o desequilibrios externos y cubrir éstos con deuda externa. Sin embargo, en el transcurso del tiempo cada vez es más difícil pagar los intereses y el capital de dicha deuda, por lo que, al parecer, esa tendencia podrá no ser consistente con la estabilidad macroeconómica. De tal manera lo que habría que considerar es que la tasa de inversión pueda converger hasta el punto de reducir el exceso de inversión sobre el ahorro interno y, por tanto, disminuir el déficit comercial hasta hacer sostenible la futura carga financiera y obtener un equilibrio o igualdad entre el ritmo de inversión, consumo y el de la balanza comercial.

«/ El autor es economista y profesor universitario. E-mail: adolfomarti@codetel.net.do