¿Qué no debe faltar en una fiesta de  fin de año?

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Las ganas de pasarla bien son el principal factor que debe de haber en una fiesta, sobre todo si se trata de una fiesta de fin de año.

Y es que la buena vibra  es el ingrediente principal  en esta celebración, pues con ella decimos adiós al año saliente y damos la bienvenida al entrante.

Ya después que estemos en actitud de celebración hará falta un “coctel” de cosas que van desde las más espirituales hasta las materiales.

1. Una buena compañía.  En Navidad, más que en cualquier época del año, celebrar en familia y/o con amigos es sumamente importante.

Por eso el 31 de diciembre es recomendable que se haga rodear de sus seres más queridos: familiares, pareja y mejores amigos.

Una vez que estén todos juntitos, pueden cenar, bailar, escuchar música navideña o esperar el “cañonazo” en la casa para luego darse una vueltecita por la ciudad. En fin, lo importante es estar juntos.

2. Actitud positiva y de agradecimiento.  Usted puede estar rodeado de sus seres más queridos,  vestido con su mejor gala y en el lugar más bello del mundo, pero si usted tiene una actitud negativa, todo le parecerá mal.

Es por esto que tener una actitud positiva y de agradecimiento hacia el Ser Supremo en el que usted crea y hacia la vida misma es sumamente importante. Sólo así el  año entrante lo encontrará lleno de optimismo y en la actitud adecuada.

3. Vestidos para la ocasión.  No es de vida o muerte, pero como el fin de año es una ocasión muy especial, sería interesante que su vestuario también lo fuese. Como la ocasión se presume como un encuentro formal entre amigos y familiares, esa noche usted no debe ahorrar esfuerzos para lucir elegante; ya para el día siguiente podrá optar por un atuendo más  casual.  

4. Un sabroso bufé.  La fecha “obligada” para una buena cena es el 24 de diciembre. Pero en nuestro país algunas personas acostumbran cenar también el 31. Este día no amerita que el menú sea tan amplio ni tan tradicional como el de la Nochebuena, por lo que si no desea el clásico cerdo o pavo, puede improvisar con, por ejemplo, un asopao, una paella, o cualquier otro plato de su antojo.  

5. Uno que otro ritual.  Ya sea una oración de gratitud, para aquellos que sean cristianos, o uno de los tantos rituales para quienes gustan de ellos, es importante que en esta fiesta de fin de año no  deje que el 2010 “le cruce por encima”, sino que, de una manera u otra,  lo reciba con las puertas, las manos, la mente y el corazón abiertos.