¿Qué pasa, qué pasará en Cuba y con Cuba?

La política norteamericana hacia Cuba ha sido de estrangulación, de ahogamiento, de dificultar a vida del pueblo cubano y la del régimen comunista encabezado por un hombre de excepción, de estatura histórica mundial: el Comandante Fidel Castro.
El inesperado e increíble surgimiento de un pueblo que contuvo, que paró, que tuvo el coraje de decirle ¡no! al imperio norteamericano, el más grande, más poderoso económicamente, militarmente, científicamente, con una formidable maquinaria de publicidad y propaganda tan grande como el complejo militar-industrial creado, organizado y ensamblado antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial, es una hazaña de proyecciones mundiales.
La historia de las relaciones de los pueblos de América fue trazada con las hazañas del Libertador, Simón Bolívar, un gigante de la estrategia, de la táctica, de la logística, del coraje, de la determinación, cuyas acciones militares no tienen comparación en el recuento de las grandes gestas fruto de hombres cuya decisión, cuyo norte, siempre estuvo claro.
Esa historia es una continuidad de un pensamiento y unas acciones que se inscriben en la inmensa jornada de Simón Bolívar cruzando los Andes, mientras su espada refulgía sobre los inmensos picos en la eterna búsqueda por lograr la independencia de América.
La fuerza de la espada impuso la independencia, construyó la libertad, la autodeterminación de los pueblos y enemigos del bienestar de los pueblos sometieron toda serie de propuestas, forzaron la aprobación de leyes, contratos, tratados, maniobraron para que su voluntad se convirtiera en obligaciones más allá de sus fronteras y forzaron el cambio de amos para suplantar los anteriores y que su palabra se convirtiera en ley.
El problema es que mientras la América de Lincoln, Washington, Jefferson, Franklin actuaba y pensaba con la mentalidad de comercio y dominación, América, la nuestra, la situada al sur del río Bravo, actuaba y pensaba en lograr la libertad absoluta y universal para todos sus ciudadanos.
Ahí está el nudo que los americanos del norte cortaron de un tajo para apropiarse del pensamiento, de las mentes, de las ideas, del modo de vida, de las aspiraciones, de los sueños, de la esperanza.
Se impusieron a la fuerza mientras nos hacían creer que nos trataban como iguales, sí, como iguales, pero con un embudo donde la parte ancha siempre estuvo de su lado, para su beneficio.
Se cogieron las tierras, vendieron las cosechas, pusieron precio a nuestros productos, retrasaron nuestro desarrollo, atentaron contra nuestra naturaleza, abusaron de nuestra bondad, de nuestra ingenuidad.
Hasta que un día David volvió a vencer a Goliat. Lo que nunca he estudiado y espero que no suceda, es que Goliat vuelva a llevar a Cuba, casinos de juego, prostitución, monopolios, discriminación. Esperemos a ver cómo se desenvuelve esa situación.