¿Qué pasó con Glenis Díaz?

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POR MARIVELL CONTRERAS
Hace menos de un mes que Glenis Díaz estuvo en el país. Vino a su natal Santiago y a compartir unos días en la capital con su padrino Yaqui Núñez del Risco. En ese momento, como en casi todos los que he compartido con ella en los últimos años siempre ha estado deseosa de tener la oportunidad de grabar.

Esta vez estaba cargada con canciones de su autoría y de otros compositores en busca de buenos arreglos para actualizar los demos que siempre lleva con ella a la espera de una compañía que le abra las puertas y la oportunidad de llevar su talento vocal internacionalmente.

Las dos veces ganadora de festivales infantiles en México y Venezuela cuando era niña ha quedado de alguna manera marcada por ese contacto con los grandes escenarios. Con su voz y las posibilidades que brinda el mercado local pudo haberse mantenido o iniciado –ya de adulta- una carrera como integrante de alguna agrupación merenguera o como cantante de piano bar.

Pero eso era muy poco para ella que guarda con celo en su memoria al Madison Square Garden repleto a sus pies y escenas similares donde quiera que se vio su hermosa cara infantil y se escuchó su hermosa y segura voz.

Reconocida por su carácter voluntarioso desde esos dorados 7 años, Glenis Díaz fue apartada por sus familiares del ambiente artístico a fin de que estudiara con la promesa de que cuando fuera grande y profesional podría volver a cantar.

Esa espina se ha mantenido latente en ella. Ha intentado terminar varias carreras (derecho y administración) pero infructuosamente porque lo que ella quiere es cantar.

En estos días en que el nombre y el rostro de Glenis vuelve a los medios de comunicación como natural recuerdo de sus éxitos en festivales infantiles internacionales ante la reciente selección de Elizabeth Suárez como ganadora absoluta de Código Fama, decidimos llamarla a su casa en Carolina del Norte para obtener su reacción.

GLENIS SE PUSO GRANDE SIN UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Glenis Díaz no tenía referencia del concurso de canto infantil Código Fama, pero cuando la niña dominicana ganó, un cuñado la llamó para comentarle que se estaba hablando de ella y que se había comentado que ojalá con Elizabeth no pase lo que pasó con ella, tras calificarla de desaparecida.

Le preguntamos si le dolió el término, pero dice que “en cierto modo no.  Es la realidad para la gente de allá”.

Aunque confiesa que la hace sentir muy bien que todavía la gente la recuerde en el país y nos contó que en su reciente visita al país la reconocían en la calle y en los supermercados y que la gente siempre se le acerca con mucho cariño.

Quisimos saber si considera negativo el hecho de que una niña se enfrente tan joven a la fama y nos dijo que no, que aunque probablemente los niños no están preparados para eso, al final se acostumbra a ir lo mismo a la escuela que a la televisión.

En su caso, no resultó afectada –en contraposición con las niñas de Sergio Andrade– porque siempre estuvo acompañada “por gente responsable como mi padrino Yaqui y mi mamá”.

MC: ¿Qué ha sido lo más difícil?

Glenis: “El no poder continuar”.

Fue terrible para su vida hacer el stop que tuvo que hacer cuando su familia decidió que tenía que dejar el escenario para dedicarse a los estudios y lo segundo abandonarlo todo para irse a vivir a los Estados Unidos.

A la ganadora del Festilindo de Venezuela y Déjame Cantar de México con apenas 7 años fue retirada a los 9 para que continuara sus estudios “yo no puedo abundar.  Ellos (sus padres) decidieron que era mejor que siguiera mis estudios, yo era una niña, no podía decidir por mí y lo que ellos decidieron fue lo que se hizo”.

“El que yo haya dejado de cantar a temprana edad no fue en realidad lo que más me afectó”, dice que peor ha sido tocar tantas puertas y “asimilar que en todo este tiempo no he logrado lo que he querido”.

Dice que no es difícil desanimarse cuando ninguna puerta se le abre, pero que se mantiene firme, aunque menos optimista “yo todavía no creo que me voy a morir sin volverme a subir al escenario”.

Cuando le planteamos nuestra percepción de que pudo haber estado en un grupo o cantado en un piano bar nos dice que “nunca me he visualizado en un grupo, siempre me he visualizado como solista”.

Y después de pensarlo un poco confiesa que tras analizar todo lo que hizo cuando era niña “donde quiera que yo iba era llenando estadios.  Yo me quedé con la sensación de que lo que yo hiciera en el futuro debía ser igual de grande”.

Pero las grandes disqueras (Sony, BMG, MP Records) no estuvieron dispuestas a apostar a ella y en ninguna de las oportunidades en que ha logrado encontrarse con sus ejecutivos ha podido conseguir el anhelado contrato que le permita grabar y realizar espectáculos.

Volvió a nosotros la imagen de esta niña de mirada nostálgica que hace un par de años nos dijera que su pasado artístico la había marcado tanto que había crecido con “un vacío.  Me hacía falta cantar, estar en un escenario con un micrófono en la mano”.

Tras tantos años a la espera de esa gran oportunidad por recuperar el espacio perdido explica que no quiere cantar por fama ni por dinero “es algo raro lo que yo siento.  Es algo que me quitaron cuando niña y es eso lo que yo quiero sacar”.

Ya ha perdido su intención de no agruparse y de cantar baladas pop, en este momento está dispuesta a transigir “en la situación que yo estoy, yo haría lo que sea con tal de volver a cantar.  Ya no diría que no a nada”.

La madurez de esta eterna joven de 30 años viene dada a través de mucha ansiedad y anhelos no cumplidos, ahora entiende que puede encontrar su propio espacio y género musical en cualquier condición.

MC: ¿Qué puede esperar el público de ti? 

Glenis: “Respeto.  Yo pienso que si he esperado tanto para salir y ellos para verme, lo que voy a hacer debo hacerlo bien”.

CONSEJO

Glenis le aconseja a los padres de Elizabeth Suárez, la nueva dominicana que logra imponerse a nivel continental, que la dejen que desarrolle lo que ella quiere ser y que la apoyen “si a ella lo que le gusta es cantar, que la dejen, pero que la protejan”.