QUE SE DI CE
Juegos democráticos

Como la del Partido Revolucionario Dominicano y el ingeniero Ramón Alburquerque ha sido una guerra avisada nadie puede, ni en el gobierno ni en el Partido de la Liberación Dominicana, alegar sorpresa o desconocimiento, como no puede regateársele al PRD, desde su rol de partido de oposición, su legítimo derecho a jugar esa o cualquier otra carta. Lo más curioso del caso es que la decisión del Presidium perredeísta parece haber molestado más entre sectores de opinión que en el seno mismo del gobierno, como lo demuestran las declaraciones del vocero gubernamental, Roberto Rodríguez Marchena, quien no solo le ha restado importancia a esa decisión sino que ha llegado, incluso, a justificarla, al decir que solo pretende evitar que el gobierno “narigonee” a los legisladores, en su mayoría perredeístas.

El PRD se niega, simple y sencillamente, a cargar con el costo político que acarreará una reforma fiscal que supondrá nuevas cargas impositivas para la población, por lo que mal puede pedírsele a su dirigencia que endose un acuerdo al que no le ve ninguna ventaja. Se puede estar o no de acuerdo con esa decisión, hija de la conveniencia y no de la preocupación por el bien común, pero así funciona—para bien o para mal— la democracia.

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El reencuentro

q Lo ha dicho, con su característica vehemencia, Arístides Fernández Zucco, El Chato, para que los reformistas sepan exactamente de quién estamos hablando: ya se han producido varias reuniones de acercamiento entre dirigentes del Consejo Presidencial Reformista y las autoridades electas del PRSC con el propósito de lograr la reunificación de los herederos del doctor Joaquín Balaguer, y el ambiente que existe, de uno y otro lado, es de franco optimismo. Se trata, lógicamente, de un proceso de negociación en el que cada quien deberá ceder en algo, coger de aquí y dejar allá si quieren ponerse de acuerdo, pero más que nada empeñarse en despejar el camino de los principales obstáculos que enfrenta ese reencuentro, empezando por la revocación del decreto que expulsó en forma sumaria a una de las partes en conflicto. De esa reunificación depende, según se desprende de las declaraciones de Fernández Zucco, la eventual alianza del PRSC con el gobierno de cara a futuros procesos electorales, tanto para el año próximo como en el 2008, condición que, lejos de ofender, constituye más bien un estímulo adicional para los reformistas, acostumbrados a disfrutar las dulces y embriagantes mieles del poder.

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Del guaraguao a la paloma

q Cada gobierno tiene su librito, su propia forma de hacer las cosas, su propio estilo. Cuando el gobierno del ingeniero agrónomo Hipólito Mejía se vio obligado, ante las embestidas de la delincuencia, a tomar acciones más contundentes para hacerle frente se recurrió, siendo el general Pedro de Jesús Candelier el jefe de la Policía Nacional, a la llamada “Operación Guaraguao”, consistente en redadas masivas e indiscriminadas en los barrios (¿no les suena familiar?), como registros sorpresivos en avenidas y carreteras en busca de armas ilegales y los siempre eficaces intercambios de disparos, todo eso con el inconfundible estilo de un hombre con merecida fama de implacable y mano dura. El librito del presidente Fernández, más cuidadoso de las formas y contenidos de las acciones de gobierno, es bastante distinto, prueba al canto la puesta en marcha de la “Operación Paloma”, que no solo enviará 10,000 agentes policiales adicionales a las calles a plantarle cara a la delincuencia sino que incluye también una programa piloto, de fuerte impacto en la comunidad, en el más caliente de nuestros calientes barrios: Capotillo. Y todo eso como parte de un proyecto “macro”, el llamado Plan de Seguridad Democrática, al que se han integrado la Procuraduría General de la República, la Sectretaría de Interior y Policía, la Policía Preventiva, la secretaría de Obras Públicas, el ayuntamiento del Distrito Nacional y la Compañía de Empresas Eléctricas Estatales, viuda CDE, y quinientas firmas mas. ¿Comprende ahora lo que tratamos de decirle?