QUÉ SE DICE

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La nueva cruzada. El Procurador General de la República, el doctor Francisco Domínguez Brito, está decidido a  evitar que menores de edad visiten centros de diversión  donde se venden y consumen bebidas alcohólicas. Y para cumplir ese propósito, el funcionario no solo dispondrá sanciones a los negocios que permitan su ingreso sino también a los padres que no cumplan con su responsabilidad de velar porque su vástagos no estén donde no tienen que estar. Domínguez Brito explicó que los negocios que se compruebe son reincidentes en esa práctica serán cerrados y sus propietarios enviados, como medida de coerción, a realizar trabajos comunitarios, a los que tendrían  que someterse también los padres demasiado permisivos, liberales o “modernos” que no se preocupan por saber a donde van sus hijos y con quién, pues según el funcionario estos “deben asumir su responsabilidad” como tutores.

Dudo que haya alguien que no esté de acuerdo con las intenciones del Procurador, como seguro estoy de que la mayoría nos estamos  preguntando cómo hará para que realmente  se cumplan las instrucciones que dice impartió a los fiscales de todo el país. Y no lo digo tanto por los centros de diversión, sobre todo los populares “drinks”, tan numerosos y dispersos por toda la geografía nacional que hacen materialmente  imposible una vigilancia rigurosa que permita a las autoridades determinar la presencia de menores de edad, como por las dificultades que enfrentará para involucrar  a los padres en su propósito,  sobre todo para convencerlos de que es su responsabilidad sumarse a esta nueva cruzada de Domínguez Brito, en la que se espera tenga más suerte, y mejores resultados, que su peculiar forma de perseguir la  prostitución callejera que tanto alboroto provocó.