Qué se dice

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La Constitución de Miguel.- No, no se trata de un error en el título. No  he confundido, como pudiera pensarse de primera intención, el nombre de pila del Presidente de la República con el del presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Sencillamente, me ha ocurrido que al escuchar al ingeniero Miguel Vargas Maldonado deshacerse en elogios hacia la nueva Constitución, quedé definitivamente convencido del gran poder de persuasión del mandatario, y mas que nada de su capacidad –casi rayana en el virtuosismo–  de maniobra política.

Gracias al polémico pacto Leonel-Miguel, Fernández ha conseguido    el endoso del  principal líder  de la oposición a su  reforma constitucional,  a la que el llamado MVP se incorporó –vale la pena recordarlo–  por la puerta trasera y de  espaldas a la institucionalidad de su partido, haciéndolo compromisario  de una Constitución cuestionada por haber sido diseñada a la medida de las ambiciones personales de su promotor, pero también por acrecentar el presidencialismo que tando daño ha hecho a la institucionalidad del país o porque liquida la aspiración ciudadana de llegar a tener algún día un gobierno honrado y transparente en el que se castigue la impunidad que ha permido a nuestra clase política  convertirse en una  élite influyente y poderosa. Tal vez se trate, vaya usted a saber, de algún tipo de estrategia cuyo propósito  último escapa a mi escaso entendimiento sobre la materia, pero a quien les escribe le resulta sumamente difícil encontrarle la racionalidad política (o la ventaja, para usar una palabra que los políticos del patio entienden mucho mejor) a  alfombrarle el camino de regreso al Palacio Nacional al doctor Leonel Fernández Reyna.