Qué se dice

 Tranquilos.- El Director General de Aduanas, Fernando Fernández, le ha devuelto la tranquilidad a los exportadores dominicanos al ofrecer seguridades de que el Gobierno no ejecutará el contrato de inspección de rayos X en los puertos dominicanos, por tratarse –dice– de un contrato cuestionable desde todo punto de vista  que, para colmo de males, fue otorgado a una compañía sin la más mínima experiencia en materia de seguridad de puertos.

Pero dijo más: “ese contrato no soportará el más mínimo escrutinio de la decencia y el decoro”, al tiempo de recordar, como para que no se diga que es un asunto personal o caprichoso, que ya fue rechazado por los dos directores de Aduanas que le antecedieron; Miguel Cocco y Rafael Camilo. ¿Cómo le habrá quedado el ojo a los abogados aquellos?

Un error costoso- El gobierno tiene muchas formas de obligar a la Barrick Gold a sentarse a renegociar el contrato de explotación del oro de Pueblo Viejo, y ya lo está demostrando. La retención de un embarque de doré debido a que la minera canadiense no  declaró de manera correcta la mercancía a ser exportada, que  Aduanas está obligada  a verificar antes de salir del país, es tan solo un pellizquito, una pequeña muestra de lo difíciles que se le pueden poner las cosas si decide desoir el llamado del presidente Danilo Medina. Para complicar aún mas su situación, las autoridades dominicanas detectaron un “error” en la declaración del cargamento retenido: en lugar de poner a la República Dominicana como origen de esos minerales aparecen los Estados Unidos.

 Por supuesto, nadie  ha creído que fuera  un error, y mucho menos  una confusión.  ¿Cuántas veces habrá hecho lo mismo  la Barrick, confiada en que Aduanas no haría su trabajo? En las presentes circunstancias, lo peor que le puede  ocurrir a la minera canadiense  es  que el gobierno la sorprenda  cometiendo esa clase de errores.