Qué se dice

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Un buen negocio.-  Como era de esperarse, nadie cree que el presidente Leonel Fernández y los miembros de la dirigencia reformista que se reunieron el lunes en la noche en el Palacio Nacional se juntaron tan solo para discutir los aspectos conflictivos de la reforma constitucional en curso en el Congreso Nacional, como lo explica el hecho de que, 24 horas depués de producirse el sazonado encuentro, de lo que se está hablando es de la “oferta imposible de rechazar” que recibió la cúpula del PRSC de cara a las elecciones congresionales y municipales del año próximo, oferta que incluye –según publicó ayer El Nacional bajo la firma de Arístides Reyes– la asignación de ocho senadores, 40 diputados y 30 sindicaturas.

Todo eso, y probablemente mucho mas,  a cambio de que la bancada reformista apruebe el artículo 104 de la reforma constitucional que permitiría al presidente Fernández  reelegirse  en el 2012. Víctor Gómez Casanova, el joven secretario general reformista, ha querido marcar prudente distancia de esas tratativas bajo el   argumento de que una alianza electoral con el oficialista PLD entraña la liquidación definitiva de lo que queda del PRSC, que sería engullido, literalmente, por el peledeísmo en el poder, pero si lo que el rumor público señala  sobre la oferta electoral se corresponde mas o menos con la verdad  habría necesariamente que concluir que la dirigencia del PRSC hará  un gran  negocio aceptándola, pues estamos hablando de una organización política  cuyo pobre desempeño en las pasadas elecciones presidenciales  la convirtió en un partido minoritario, condenado para siempre a la indigencia de recursos y, por vía de consecuencia, condenando  a su dirigencia a lo que más  teme un reformista en este  mundo ingrato y cruel: a  no volver a disfrutar jamás de las dulces  mieles del poder. ¿Y es fácil?