Qué se dice

http://hoy.com.do/image/article/807/460x390/0/48F57440-7245-4ED5-84A2-011FD6983BBD.jpeg

Pobres pero ricos. No se trata de buscarle la quinta pata al gato o de llevar la contraria por el puro placer de la provocación, pero siempre me ha parecido un contrasentido la decisión del gobierno de suspender el cobro del peaje en nuestras principales  carreteras desde el jueves santo hasta el domingo de resurrección, dizque para facilitar –es la explicación que se ofrece todos los años– el flujo de vehículos hacia el interior del país.

Con la decisión el gobierno dejará de recibir, según cálculos del ministro de Obras Públicas, Gonzalo Castillo, dos millones de pesos diarios, es decir, ocho millones de pesos  que dejarían de utilizarse para lo que se supone están destinados esos recursos: mantener en buen estado esas carreteras para mayor seguridad de sus usuarios ¿Se encuentran esas carreteras en tan óptimo  estado que el gobierno puede darse el lujo de regalarle esos ochos millones de pesos a los vacacionistas  de Semana Santa, que evidentemente –dicho sea de paso– tienen conqué pagar ese peaje? ¿No se supone, en buena lógica gerencial, que estos son los días que un buen recaudador de impuestos espera con ansias para engordar las arcas del Estado?  Presumo que este es el momento en el que alguien me recordará que el propósito  de la magnánima decisión del presidente Danilo Medina es evitar los entaponamientos y las  molestias que provocan.

¿Para qué entonces se han gastado millones de pesos modernizando nuestro sistema de cobro de peajes? Repito: no es mi intención  buscarle la quinta pata al gato o cualquier otro cuadrúpedo, ni  meterme en vía contraria al buen sentido tan solo para fastidiar a quienes toman las decisiones que nos afectan a todos. Pero por mas vueltas que le doy al asunto, solo le encuentro una explicación “lógica”:  nos comportamos como un país pobre pero parejero, que piensa  y actúa –desde su mas humilde ciudadano hasta el mas encumbrado funcionario público– como si fuéramos un país  rico nadando en la abundancia- ¡Qué siga la fiesta!