Qué se dice

No hay que romperse demasiado la cabeza buscando los argumentos que nos permitan rechazar, de manera tajante, la utilización del territorio dominicano y mucho menos la bahía de Samaná, como depósito de los desechos -tóxicos o no- de una termoeléctrica instalada en Puerto Rico, empezando por un razonamiento tan sencillo como contundente: si esos desechos no son tóxicos, ni representan peligro alguno para el medio ambiente, ¿por qué entonces esa empresa no los deja en Puerto Rico en lugar de enviarlos para acá? La denuncia, hecha en pleno hemiciclo por el senador de la provincia de Samaná Ramiro Espino no solo pone en evidencia la ligereza de la secretaría de Medio Ambiente al permitir tal despropósito en una zona tan vulnerable, turísticamente hablando, de nuestra geografía, sino también la incoherencia de quienes nos gobiernan, que por un lado pretenden enajenar -al mejor postor- nuestra bahía más hermosa, mientras por el otro tratan de convertirla en un inmenso vertedero “colocado en el mismo trayecto del sol”.

[b]De alianzas y pactos[/b]

Muchas interpretaciones habrá, dependiendo del gusto y las preferencias del interesado, del acto en el que una facción del PRSC anunció su respaldo al candidato presidencial del PLD, doctor Leonel Fernández, desde que se trató de un “sonsacamiento vulgar”, como lo calificó de inmediato la dirigencia reformista, hasta los que piensan que fue un acto de debilidad de los peledeístas, como lo ha definido el doctor Rafael Suberví Bonilla, candidato vicepresidencial del PRD. El problema es que si seguimos el razonamiento del doctor Suberví Bonilla habría que decir lo mismo de la visita realizada por el presidente Mejía, la pasada semana, al ingeniero Carlos Morales Troncoso, que todo el mundo interpretó como un gesto, absolutamente legítimo, de aproximación política, pues las alianzas y los pactos han sido, desde siempre, consustanciales a la democracia. A menos que ahora, a raíz de la decisión de la facción reformista que acaba de ofrecer su respaldo al PLD, sean algo ilegal, ofensivo o pecaminoso.

[b]Desconfianza[/b]

De entrada hay que reconocer la validez de los esfuerzos que ha venido desplegando el Procurador General de la República, el doctor Víctor Céspedes Martínez, tratando de descongestionar nuestras cárceles, que le habrán de estar agradeciendo los más de tres mil reclusos que han obtenido, gracias a sus diligencias, la ansiada libertad. Pero también hay que señalar que los recurrentes escándalos que se han producido a raíz de esos excarcelamientos, en los que han sido liberados reclusos que no calificaban para merecer el perdón presidencial, han empañado malamente ese esfuerzo, sin duda loable, de mejorar las condiciones de nuestros recintos penitenciarios. Eso explica las suspicacias surgidas tras la puesta en libertad de una mujer acusada, junto a su esposo, de lavado de activos por más de cien millones de pesos, que el doctor Céspedes Martínez deberá empeñarse en explicar, de manera convincente, a una opinión pública a la que le sobran razones para la desconfianza y el descreimiento.