QUÉ SE DICE

CLAUDIO ACOSTA
c.acosta@hoy.com.do
Reelección sobre rieles.-  Hoy es el gran día, la gran prueba, el gran momento por el que ha estado esperando el ingeniero Diandino Peña, quien desde agosto del 2004, cuando el presidente  Fernández anunció, luego de su discurso de rendición de cuentas en el Congreso Nacional, la construcción del Metro de Santo Domingo, no ha vivido ni respirado para otra cosa que no sea para cumplir con la inmensa tarea que le fue encomendada.

Gracias a ese titánico esfuerzo ha sido posible    construir en tiempo récord una obra de esa magnitud, permitiendo que el mandatario pueda, tal y como  prometió hace exactamente un año, hacer un recorrido de prueba,  junto a los legisladores y personalidades invitadas,  a bordo de la obra por la que ha recibido tantas críticas, pero también  con la que piensa inscribir su nombre en la posteridad. Al gran acontecimiento de hoy le han precedido varias pruebas, incluída la “certificación” de parte de un grupo de expertos españoles, franceses y alemanes, y ya muchos ciudadanos, gracias a esas pruebas, han tenido la oportunidad de montarse en el nuevo medio de transporte, tan moderno y eficiente –dicen los técnicos que nos visitan– como el Metro de Madrid, lo que nos convertirá en el octavo país del continente latinoamericano, junto a México, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Venezuela y Perú, que poseen un sistema de transporte ferroviario masivo. No es posible calcular, electoralmente hablando, el impacto que tendrá  en la población votante el Metro de Santo Domingo desde el momento en que el presidente Fernández, los legisladores y la caterva de invitados que le acompañarán, sobre quienes estarán puestos los ojos de todo el país, inicien su  histórico recorrido,  pero no hace falta tener un oráculo, desempolvar viejas teorías políticas ni ser un entusiasta partidario de la repostulación del mandatario para estar en capacidad de predecir que, a partir de  la tendencia que vienen mostrando, de manera consistente,  las encuestas realizadas en los últimos meses, ese impacto será suficiente -nos guste o no- para colocar sobre rieles la reelección del presidente Fernández.