Qué se dice

CLAUDIO ACOSTA
c.acosta@hoy.com.do
Delincuencia motorizada.-  La delincuencia sigue haciendo de las   suyas, actuando con gran libertad, eficacia e impunidad, y lo está haciendo gracias a la velocidad, potencia y maniobrabilidad de los motores RX-15, también conocidos como saltamontes, que les permiten huir de las escenas del crimen con extraordinaria rapidez. Eso los   ha convertido en los favoritos de los delincuentes, sobre todo de aquellos que los utilizan para las ejecuciones o asesinatos por encargo.

¿Qué está haciendo la Policía Nacional (además de dispararles a matar, desde luego) para evitar que los delincuentes motorizados, que desde el 16 de agosto del 2007 hasta el pasado cinco de febrero, según cifras dadas a conocer por la propia institución del orden, protagonizaron 494 robos a mano armada y 238 homicidios, sigan aterrorizando a una  ciudadanía indefensa? Habrá que preguntarle al nuevo vocero policial, el coronel Nelson Rosario, si es que ya le “cogió el piso” a sus recién estrenadas funciones. Mientras tanto vale la pena preguntarse porqué la Policía, en lugar de utilizar personal altamente calificado (se dice que los elegidos para el nuevo departamento antinarcóticos serán lo mejor de lo mejor) y destinar recursos para perseguir el  microtráfico en los barrios no refuerza o fortalece su capacidad de perseguir el delito común,  el enemigo número uno de la tranquilidad ciudadana, y deja esa responsabilidad en manos  a la  DNCD, que para eso fue creada y entrenada.

Justicia benigna.-  El suicidio de la señora Elizabeth Reyes, que se atribuye a la depresión que le provocó el benigno fallo de un tribunal contra los asesinos de su padre, es  un dramático llamado de atención a nuestro sistema de justicia, pero más que nada a la sociedad dominicana en sentido general,  la más perjudicada por la benignidad conque son tratados quienes quebrantan a ley, sobre todo los menores de edad. Hace tiempo que desde distintos sectores se viene reclamando, dada la alta cantidad de menores envueltos en delitos, la modificación del Código del Menor, a fin de endurecer las penas que se impone a los menores que delinquen, pero nada se ha hecho. La muerte de la señora Reyes nos recuerda, de manera particularmente  dolorosa, la tarea pendiente.