QUÉ SE DICE

CLAUDIO ACOSTA
c.acosta@hoy.com.do
Mientras más se bate…  Desde el principio las cosas claras, para evitar confusiones y malentendidos: fuera de discusión está que doña Alejandrina Germán, sus familiares, su familia, compañeros de partido y todo el que se sienta su doliente están en todo su derecho de defender, apelando a los recursos que pone a su disposición la ley, su honorabilidad y buena fama, a propósito de la situación generada por la divulgación de un reportaje periodístico de Nuria Piera sobre la mansión veraniega que construye en Jarabacoa,  que a estas alturas ya debe haberle dado varias veces la vuelta al mundo gracias  a la magia instantánea del Internet.

Ahora bien, si la licenciada Germán está dispuesta a llevar hasta las últimas consecuencias su reclamo a la  comunicadora de que se retracte públicamente, en un plazo de 72 horas, por las informaciones contenidas en ese vídeo  que considera injuriosas y difamatorias, debe estar preparada, bien preparada, para las repercusiones –empezando por las políticas– que tendrá ese caso  en los tribunales de justicia, y la extraordinaria cobertura mediática que desde ya se puede anticipar que recibirá. Ya anda por ahí un grupo de reconocidos  profesionales de la comunicación y otras áreas promoviendo la creación de un  comité para ayudar a Nuria Piera a comprar la casa que la secretaria de Educación ofreció venderle, en medio de su cuerda, por seis millones de pesos, para instarar allí un centro cultural que ofrezca sus servicios a la empobrecida comunidad de Junumucú, cuya destartalada escuela  colinda con la elegante residencia campestre, para no hablar del banquete que se dará la oposición, siempre atenta a las   pifias del gobierno para sacarle capital político, con un caso que  ya perdió en el tribunal de la   opinión pública. Insistimos: doña Alejandrina, sus familiares, amigos y compañeros de partido están en todo su derecho de echar ese pleito, pero tal vez valga la pena regalarles, a modo de  desinteresada advertencia, un buen consejo, de esos que daban los viejos de antes: la porquería,  mientras más se bate, peor hiede.