Qué se dice

Claudio Acosta

Cachaza legislativa.- No debería sorprendernos que, convencidos de la validez de sus sinrazones, lleguen a justificar y hasta defender el grosero clientelismo que practican, sin ningún rubor ni arrepentimiento, con los dineros públicos, pero hasta el cinismo que son capaces de exhibir en esa defensa o justificación debería tener un límite aunque solo sea para mantener ciertas apariencias. Porque hay que tener mucha cachaza, y un chin mas como dice Cavada, para atreverse a decir que los legisladores, como funcionarios electos por el pueblo, necesitan apoyo económico para atender necesidades sociales y técnicas propias de su ejercicio, argumento con el que justificó la existencia del “barrilito” el senador peledeísta por La Vega Euclides Sánchez. Pero también para atreverse a rifar el Día de las Madres, junto a decenas de electrodomésticos valorados en alrededor de millón y medio de pesos, una liposucción a cargo del tristemente famoso cirujano Edgar Contreras, como hizo el diputado de Santo Domingo Norte Virgilio Merán. Y de todo eso nos enteramos el mismo día que este diario reveló que, desde el 2009 a la fecha, el “barrilito” de los senadores se ha tragado mas de mil millones de pesos de los contribuyentes, es decir, de nosotros los pendejos. Está claro que senadores y diputados se han pasado de la raya, que han abusado de nuestra confianza y el poder ciudadano delegado a través de nuestros votos, pero también está clarísimo que lo han hecho a propósito, con premeditación y alevosía, y que no les importa si nos parece bien o nos parece mal. Por eso ha llegado el momento de que les devolvamos el favor recibido, y empecemos a preguntarnos para qué nos sirven unos representantes que solo se representan a sí mismos y a sus propios intereses.