Qué se dice

Claudio Acosta

¿Golpe de Estado?.- Se sabe, porque está a la vista de todos, que la UASD no es la misma de antes, que muy lejos en el tiempo están las gloriosas jornadas por el medio millón en los duros y difíciles años del balaguerato, como se sabe también que el “pactismo” entre los distintos grupos políticos que medran a su sombra y se reparten el pastel de su administración no solo llegó para quedarse sino también para matar poco a poco, como un cáncer lento pero seguro, el prestigio de la más vieja universidad del Nuevo Mundo. Lo que no sabíamos es que la violencia que encontró legitimación en el reclamo de un mejor presupuesto se ha convertido en instrumento de presión y chantaje de esos mismos grupos contra sus autoridades, a tal punto que su rector, Iván Grullón, denunció que las protestas que se producen desde hace semanas buscan hacerlo saltar del cargo, darle un “golpe de Estado”. La dramática denuncia del doctor Grullón, quien advirtió a los revoltosos que está facultado para utilizar la fuerza pública si fuera necesario, ha encontrado una pobre acogida en una opinión pública cansada de las protestas, acompañadas siempre de violencia, desórdenes y destrucción de propiedad pública y privada, de sus “estudiantes”. Y si utilizo las comillas es porque resulta difícil aceptar que los encapuchados que protagonizan esos desórdenes lo sean realmente, y lo mismo piensa el decano de Ciencias Jurídicas y Económicas, Antonio Medina, quien asegura que el 99% de la población universitaria rechaza a los violentos y sus métodos. Si es verdad que son tan pocos, y para colmo ni siquiera son estudiantes, ¿por qué se les permite causar tanto daño? ¿Habrá que llamar a la fuerza pública para reducirlos a la obediencia y devolverle la paz y la tranquilidad a la UASD y sus alrededores?