Qué  se dice

La misma Comisión, el mismo borrón.- Si en la agitada administración  pública de estos días se han producido ya nombramientos, sustituciones y rotaciones de funcionarios   es lógico que se produzcan también las famosas creaciones, trátese de  nuevos cargos públicos conqué premiar  apoyos y lealtades o nuevas instituciones donde alojar a nuestra hipertrofiada burocracia, pues si no fuera así no tendría ninguna gracia  ser Presidente de la República en el país más presidencialista de la bolita del mundo.

Y así, efectivamente,  se hizo. De la varita mágica del  presidente  Danilo Medina acaba de salir el decreto creando  la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental (DGIG) que sustituye, suplanta o elimina  la Comisión de Ética y Combate a la Corrupción, pero con la capacidad para perseguir las acciones indebidas en  que incurran  los funcionarios. El nuevo organismo, a tono con  la odiosa política de “más de lo mismo” que aplica la nueva administración (¿?),  estará dirigida por el doctor Marino Vinicio   Castillo,  quien se dice recibirá el mandato y los poderes  necesarios para actuar y perseguir a los mismos corruptos que hasta hace muy poco tenía que fingir  que no veía o que simplemente no existían. La designación del patriarca  de los Castillo ha recibido el aplauso y beneplácito de los  que todavía abrigan  la esperanza   de que,  en materia de corrupción, Medina hará  lo que nunca se ha hecho, esperanza que tratarán de hacer durar al menos los cien días aquellos.  Como acabo de llegar de vacaciones no quiero opinar sobre unas acciones de gobierno que habría que juzgar desde una perspectiva de la que aún carezco, pero sí me atrevo a decir  que independientemente de que el nuevo organismo anticorrupción  pueda finalmente pasar de la actitud contemplativa que lo caracterizó  en la “Era Leonel”  a la acción directa y  contundente,  de una cosa  podemos estar seguros: lo que pasó pasó y lo hecho hecho está . Y borrón y cuenta nueva…