Qué  se dice

También los de ultramar- Haciendo honor a la expresión que proclama que al lugar que fueres haz de hacer lo que vieres los diputados de ultramar, recién invitados a la fiesta, ya están reclamando mayores facilidades para poder desempeñar adecuadamente sus funciones. A saber: que además de las  oficinas que tienen habilitadas en el Congreso Nacional, donde cuentan  con cuatro empleados,  también se les financie la instalación de oficinas en el exterior,  los vuelos que realicen para trasladarse y el alojamiento en los hoteles  donde tengan que pernoctar como parte de sus responsabilidades legislativas.

Y todo eso, sumado a los privilegios y “beneficios marginales” que ya reciben sus colegas insulares, como por ejemplo útiles escolares para repartir entre los niños pobres de sus comunidades, bonos navideños y de juguetes, etcétera. Entretanto, se queja Abel Martínez, presidente de la Cámara de Diputados, de que algunos legisladores que no son precisamente de ultramar viajan tanto que en ocasiones  imposibilitan el quórum reglamentario, razón por la cual propondrá al hemiciclo la creación de un reglamento que establezca mayores regulaciones a los viajes  al exterior. ¡Qué cara nos sale esta democracia!

Puentes rotos- Si  los copiosos aguaceros que acompañaron la tormenta tropical Isaac pusieron al desnudo nuestras más vergonzantes miserias, esas que no han podido ocultarse tras la modernidad disfrazada de grandes  avenidas, elevados y metros, también pusieron  en evidencia la pésima calidad de muchos de nuestros  puentes, algunos de los cuales han colapsado hasta tres veces en apenas cinco años. Eso no debe sorprender  en un país donde la indolencia es una política pública que sufrimos por igual todos los ciudadanos, pero algún día habrá que sentarse a sacar cuentas y señalar culpables de tanto latrocinio impune.