Qué  se dice

¿Austeriqué?-   No es por nada, pero tal vez hubiera salido más barato resolver el problema que provoca el gran charco que se forma, cada vez que llueve, frente a la Plaza de la Bandera, razón por la cual –según el doctor Milton Ray Guevara– los jueces del Tribunal Constitucional  necesitan una yipeta de doble tracción  para asistir a su trabajo sin exponerse al riesgo  de quedarse  varados y que por esa causa se detenga la marcha de esta rumbosa y tropical república.

 Después de leer las explicaciones con las que el presidente de ese alto tribunal ha querido justificar la adquisición de trece yipetas de lujo para cada  uno de sus jueces, gracias a las cuales ahora sabemos que fueron adquiridas durante el gobierno de Leonel Fernández faltando tan solo seis días para concluir el mandato a un precio de  65 mil dólares cada una (una “verdadera ganga” según Ray Guevara), se queda uno con la impresión de que la palabra austeridad tiene distintos significados entre los miembros de los llamados poderes públicos.

Y es que resulta evidente que el concepto de austeridad que se quiere imprimir al gobierno desde el Palacio Nacional, donde se ha llegado al extremo  de dejar a oscuras la casa de gobierno dizque para ahorrar electricidad, no tiene nada que ver –por ejemplo– con el que impera  en el Congreso Nacional, donde senadores y diputados dilapidan los recursos públicos, con una ligereza que espanta, en pendejadas   que nada tienen que ver con su   “trabajo” legislativo. Pero también lo es que mientras los que dirigen y representan las  instituciones autónomas del Estado sigan actuando y comportándose  (y sobre todo gastando el dinero) como si este fuera un país rico y poderoso y además productor de petróleo será muy difícil, para  no decir imposible, convencernos de que el manejo austero, prudente y comedido de los recursos  públicos, como  impone el famélico  estado de las  finanzas públicas, será la norma del gobierno del licenciado Danilo Medina.