Qué se dice

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Nuevos tiempos.-  Le reprocha Luis Abinader al ingeniero Miguel Vargas Maldonado, presidente del PRD, el que no haya ido –literalmente– a “pasarle la mano” a los dirigentes  que abandonaron sus filas disgustados por la forma en que la actual dirección está manejando los procesos internos de la organización, entre los que figuran nombres tan sonoros como los de Vicente Sánchez Baret, Rafael Calderón y  Daniel Carvajal Lois.

El argumento del dirigente  perredeísta es sorprendentemente sencillo: en política,  no puede estar ausente el calor humano, el abrazo oportuno o el consuelo apropiado, pues no solo con  resoluciones inapelables se dirigen los partidos. De eso sabía mucho el doctor José Francisco Peña Gómez, maestro como fue en el arte de componer desavenencias en el difícil PRD de siempre, sabedor como nadie de que solo así se podían mantener unidos, empujando en una misma dirección, los beligerantes liderazgos que gravitan en su seno. Desde luego, en “el nuevo PRD” las cosas son muy distintas, tal vez demasiado, pero eso ya han tenido la oportunidad de comprobarlo, con dolor de su corazón, muchísimos perredeístas.

Bebiembre.-  Desde ayer a las doce de la medianoche colmadones, discotecas, bares y restaurantes pueden  vender bebidas alcohólicas sin restricciones de horario,  como ya es costumbre en estos tiempos “pascueros”. El anuncio de la  Secretaría de Interior y Policía, que ha recibido el inmediato rechazo del padre Luis Rosario por   considerarlo una invitación al exceso y los desafueros, se extenderá hasta el próximo 2 de enero, y ha sido acompañado de una advertencia:  se harán requisas  en automóviles así como pruebas con alcoholímetros a sus conductores, con el propósito de  evitar que la libertad de que disfrutarán los bebedores en estos días de fiestas y celebraciones se convierta en peligroso libertinaje. Que así sea.