Qué se dice

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De Haití y otras cuestiones.-  Quizá sea inoportuno o de mal gusto decirlo en estos momentos, pero así es la vida; la desgracia de unos, puede resultar una bendición para otros. Jaime Aristy Escuder, un economista sin pelos en la lengua y una cabeza muy bien organizada, sostiene que el país resultará beneficiado, económicamente hablando, de lo ocurrido en Haití tras el sismo de 7.3 en la escala de Richter  que asoló Puerto Príncipe y otras importantes ciudades, como consecuencia inmediata de un incremento en la demanda de bienes y servicios que se ha producido  a raíz de la avalancha de ayuda, nacional e internacional, que fluye hacia el vecino país, pero también del proceso de reconstrucción que se llevará a cabo más adelante y del que tanto el mercado local como la empresas vinculadas a la construcción deberán  salir beneficiadas.

Y si a eso usted le agrega el anuncio del ministro de Hacienda, Vicente Bengoa, de que los organismos internacionales reembolsarán a la República Dominicana el dinero  que invierta del Presupuesto Nacional para socorrer a los afectados del terremoto, entonces hay que concluir que no solo nos libramos, gracias a Dios  y a la virgencita de La Altagracia, de una inmensa  catástrofe, sino que  a la larga nuestra economía saldrá mas que fortalecida. Desde luego, que a nadie se le ocurra  salir a celebrar tanta buena fortuna o  a frotarse las manos por anticipado por las eventuales ganancias, pues la tragedia que se ha ensañado con nuestros vecinos encierra mútiples amenazas para nuestro presente y futuro como nación, sobre todo    en caso de que no  logremos convencer a la comunidad internacional de que no estamos en capacidad de echarnos ese problema encima,  que no es posible  hacer mas de lo que humana y materialmente ya hemos hecho por los hermanos haitianos, y no solo a propósito –que conste– del violento terremoto que arrasó con  los últimos vestigios materiales de un Estado en avanzado proceso de disolución.