QUE SE DICE
Aprovechar el tiempo

Residentes del barrio San José, al norte de Santiago, decidieron ayer levantar la violenta huelga que durante 24 horas mantuvo a ese sector en pie de guerra, luego de llegar a un acuerdo con el síndico José Enrique Sued, quien se comprometió con los huelguistas a terminar en los próximos dos meses la escuela que reclaman así como diligenciar la solución a otros problemas que agobian a la comunidad.

No fue, sin embargo, una victoria fácil, de lo que pueden dan sobrado testimonio las ocho personas heridas a perdigonazos y la docena de detenidos a causa de la represión policial, pero al menos consiguieron hacerse escuchar, y algo más importante todavía: arrancarle el compromiso a las autoridades municipales de que sus necesidades serán atendidas. La protesta que obligó al síndico José Enrique Sued a contraer esa promesa, como fórmula de avenencia y negociación con los revoltosos, puede ser tan solo la primera batalla ganada de una guerra que será nuy larga, pero no hay dudas de que ha sido más productiva que sentarse a discutir -sin sentido ni propósito- sobre estados fallidos y otras pendejadas.

———-

Tragamonedas al acecho

El doctor Franklyn Almeyda, a quien nadie osa regatear su firmeza de carácter, va a necesitar ayuda, y mucha, si queremos que se cumpla a cabalidad la decisión de Interior y Policía de mantener las máquinas tragamonedas alejadas de colmadones, farmacias y otros lugares abiertos a los que pueden tener acceso los menores de edad, pues ya empiezan a surgir denuncias, aquí y allá, de que han vuelto a funcionar en algunos lugares, como quien no quiere la cosa y de manera discreta. Ese era un riesgo que las autoridades debieron haber calculado una vez dispuestas las nuevas regulaciones para su funcionamiento, conocida nuestra costumbre de solo cumplir la ley cuando responde a una coyuntura o interés particular de las autoridades, sobre todo si esas autoridades son inconsistentes en la exigencia de su cumplimiento. Si todos estamos de acuerdo en que lo más sano es que los tragamonedas funcionen solo en los lugares que acuerda la ley, estrictamente vedados a los menores de edad, no hay ninguna razón para que no sea así, siempre y cuando las autoridades cumplan con sus responsabilidades sin excepciones ni concesiones graciosas.

———-

Premios de consolación

Dicen que fue el doctor José Francisco Peña Gómez -que en paz descanse- quien se los inventó, como una forma de restañar heridas y desavenencias tras los traumáticos procesos internos perredeístas, pero de justicia es decir también que desde entonces al feliz invento no le han faltado imitadores dentro y fuera del PRD, incluso en estos tiempos en que nuestros principales partidos presumen de encaminar procesos de modernización y democratización de sus estructuras organizativas y dirigenciales. Que algunos se nieguen a seguir conviviendo con esos premios de consolación, como el doctor Guido Gómez Mazara que acaba de rechazar el consuelo que le ofreciera Ramón Alburquerque, no quita que otros, como los reformistas que recién se estrenan en los tejemanejes de la democracia partidaria, los vean hasta con buenos ojos, aunque se vean obligados a cambiarle el traje a la mona para hacerla más presentable.