Qué se dice
Bellaquerías

Así ha llamado Reinaldo Pared Pérez, secretario general del PLD, las actuaciones de los funcionarios que en los últimos días han puesto en serios aprietos al Gobierno, en obvia alusión a quienes apadrinaron el contrato que cede a una empresa privada prerrogativas legales de Bienes Nacionales, el cuestionado préstamo para el equipamiento de la Policía Nacional y el misterioso envío al Congreso Nacional del contrato de la isla artificial, aprobado con alevosía y nocturnidad por diputados y senadores a pesar del “desinterés” del Gobierno en el controversial proyecto. La reacción de Pared Pérez, vocero político del Gobierno, tiene una explicación sencilla: desde el partido se perciben con gran preocupación las inquietantes señales que envía la administración peledeísta con esas actuaciones, mas que nada por el efecto que puedan tener en los planes del PLD de gobernar el país por mucho tiempo. Esa misma preocupación, dicen, es la que ha hecho sonar las alarmas en el “danilismo”, pues los seguidores del influyente Secretario de la Presidencia acaban de descubrir que su candidato corre el riesgo de quedarse en la gatera después de haberse preparado durante tanto tiempo para la carrera.

Caleidoscopio

  En el agitado PRD de estos días se puede oír de todo, dependiendo del bando al que se pertenezca y las banderas que se defienda, acerca de la complicada situación por la que atraviesa y la forma de salir del atolladero sin dividirse en el intento. Tony Raful, por ejemplo, cree que de la única manera en que el PRD se reunifica es eligiendo el candidato presidencial lo más pronto posible, preferiblemente el 12 de noviembre próximo, pues la falta de un liderazgo gravitante y cohesionador, como el del doctor José Francisco Peña Gómez, constituye la gran debilidad del partido en estos momentos de su historia, vacío que podría llenar una candidatura vigorosa y unitaria que apoye todo el mundo. Otros, sin embargo, simplifican las cosas diciendo que de lo que se trata es de una lucha entre la institucionalidad emanada de los estatutos y quienes quieren seguir manteniendo su vigencia política armados tan solo de las presiones y el chantaje, mientras desde las gradas de su “rebeldía” el llamado Grupo de los Seis ve cómo el PPH, renovado y revitalizado, está a punto de adueñarse definitivamente del PRD.

A lo que importa

  Es evidente que el conjunto de medidas dispuestas por el Gobierno para contener la delincuencia, sobre todo la más polémica de todas, la regulación del horario de venta de las bebibas alcohólicas, son susceptibles de ajustes y rectificaciones, a fin de que puedan cumplir el propósito de llevar tranquilidad a la familia dominicana sin perjudicar un sector del que dependemos tanto como el turismo, como bien sería exceptuar de esa prohibición a los bares, restaurantes y discotesas que operan dentro de los hoteles, como acaba de solicitar Asonahores. Tampoco hay porqué enredarse en una bizantina discusión sobre los alcances y limitaciones del presidencial decreto que impuso las restricciones, pues un decreto siempre puede enmendar otro decreto. Concentrémonos, entonces, en lo más importante pero también en lo más difícil: mantener la continuidad en el tiempo de esas medidas, pues es la única manera de que puedan ofrecer los frutos deseados.