QUE SE DICE
Contra el tiempo

Para que no queden dudas de que la cosa va en serio, que esta guerra, necesariamente, tiene que ser a muerte, basta saber que no habían transcurrido ni siquiera 24 horas del “incondicional” espaldarazo ofrecido por el presidente Leonel Fernández al Ejército y la Policía en su lucha contra la delincuencia y la criminalidad, cuando en Vicente Noble, Barahona, tres hombres armados asaltaron una sucursal del Banco de Reservas, de donde se llevaron cerca de medio millón de pesos, mientras en San Francisco de Macorís otros tres individuos despojaban a punta de pistola a tres mujeres que acababan de retirar 300 mil pesos de una sucursal bancaria, sin dejar de mencionar al taxista cuyo cadáver apareció tirado en la mañana de ayer, con evidentes signos de violencia, en unos matorrales a la orilla de la autopista Duarte. ¿Coincidencia? ¿Provocación? ¿Abierto desafío a la autoridad? Elija la hipótesis que mejor le cuadre, pero lo que esos hechos nos están diciendo, simple y sencillamente, es que el apoyo ofrecido por el mandatario al Ejército y la Policía en su guerra a muerte contra la delincuencia debe pasar, antes de que sea demasiado tarde, de las palabras a los hechos.

Elogio a la Madre Patria

Como dicen que en la desgracia es cuando se conoce a los verdaderos amigos, hay que agradecer en todo lo que vale el gesto de España de conceder al país un paquete de ayuda financiera de 150 millones de euros destinado a la ejecución de obras de infraestructura, pero también su compromiso de interceder ante los organismos multilaterales de crédito en la gestión de la asistencia financiera que República Dominicana requiere para los años 2005 y 2006. Esa ayuda, según explicó el licenciado Temístocles Montás, secretario Técnico de la Presidencia, será en adición a la que ya recibimos de esa nación europea por los canales ordinarios, y no supone condicionalidad alguna. La noticia, no hay por qué ocultarlo, no podía llegar en mejor momento, pues han sido los propios funcionarios del gobierno quienes se han ocupado de proclamar, para que los escuche todo el que quiera oírlos, que este país está virtualmente en quiebra. Definitivamente, madre solo hay una.

Los unos y los otros

Con decir que la militancia peledeísta y perredeísta tienen cada vez más cosas en común no estamos anunciando, precisamente, el hallazgo de la milagrosa fórmula del agua tibia, sobre todo después que el Partido de la Liberación Dominicana descubrió el poderoso encanto de ser una organización política de masas. La desenfrenada turba que ayer ocupó a la fuerza, en demanda de empleos, el área de gastroenterología del hospital Luis E. Aybar, donde provocaron algunos destrozos, bien pudo pertenecer al Partido Revolucionario Dominicana, siempre y cuando el reloj de la historia hubiese retrocedido al año 2000, recién estrenado el gobierno de Hipólito Mejía, y volviésemos a ver a las alborotadas hordas perredeístas, hambrientas de poder tras catorce largos años en la oposición, reclamando empleos de tan mala manera. Unos y otros, peledeístas y perredeístas, han probado con sus hechos que están cortados por la misma tijera, aunque exhiban distintos colores o respondan a distintas siglas. ¡Cosas de la democracia!