Qué se dice: Contundente desmentido

Claudio Acosta

¿Cómo les habrá quedado el ojo a los que decían que la Marcha Verde se había debilitado, que el retiro del apoyo económico de los industriales, tan cacareado por bocinas y velloneras, le restaría entusiasmo y  capacidad de movilización   a quienes reclaman en las calles el fin de la corrupción y la impunidad? La contundente manifestación cívica del pasado domingo, que gente que ha dado seguimiento  cercano a la evolución del Movimiento Verde asegura superó con creces a la marcha del pasado 22 de enero, es un rotundo desmentido  a todas esas especulaciones interesadas, por lo que debe ser fuente de preocupación para el gobierno, que no ha podido desactivar la movilización social contra la corrupción  y la impunidad a pesar de sus esfuerzos  para evitar convertirse, como en efecto ha sucedido,  en su principal objetivo. Y la razón es  sencilla: el manejo del  escándalo de sobornos  de Odebrecht, el detonante del hartazgo  ciudadano  que ha encontrado su expresión en el Movimiento Verde,  ha sido tan sesgado y truculento que en lugar de apaciguar la indignación de los que exigen  justicia y sanción para los saqueadores de la riqueza pública ha tenido el efecto contrario.  Solo basta echarle un vistazo al manifiesto leído por los verdes en el Centro de los Héroes al concluir la caminata, en el que señalan que para alcanzar el fin de la impunidad que han convertido  en bandera de lucha, “es imprescindible el sometimiento penal del presidente Danilo Medina, porque existen claros indicios de responsabilidad de su gobierno en la licitación irregular y la sobrevaluación de Punta Catalina”. Con razón  hay tanta preocupación en el  Palacio Nacional, donde la prudencia –y lo verde que se está poniendo la cosa— aconsejan poner unas cuantas barbas en remojo.