QUE SE DICE
De reformas y consensos

Cada vez que en el Congreso Nacional, principalmente en el Senado de la República, se habla de reformar la Constitución, se disparan las alarmas, y casi todo el mundo, como si se tratara de un acto reflejo, verifica si lleva puesto el cinturón de seguridad. ¿Cuál es el propósito en esta ocasión? Eliminar la inamovilidad de los jueces de la Suprema Corte de Justicia, unificar las elecciones congresionales y municipales y, si fuera posible, extender dos años al actual período de los legisladores, entre otras modificaciones que al decir de los promotores de este nuevo amago reformador solo pretenden corregir, actualizar y modernizar nuestra carta sustantiva. Dede ser por eso que esta vez se han tomado la molestia de ofrecer garantías al país de que esas modificaciones serán sometidas al consenso del Gobierno, la Junta Central Electoral, la sociedad civil y demás sectores de la vida nacional, como mandan las buenas maneras democráticas, con lo que evidentemente se procura legitimar lo que podría ser una nueva emboscada a nuestra Constitución, ese llevado y traído pedazo de papel. Abramos los ojos y no dejemos que tanta amabilidad nos confunda.

A cuenta gotas

Poco a poco y a cuenta gotas, pero más que nada debido a los cuestionamientos de los medios de comunicación, van aflorando datos sueltos sobre la forma en que funcionará el Hospital Metropolitano de Santiago, un ambicioso proyecto médico-empresarial en el que el Estado dominicano desea participar como “socio”. Según contaron a reporteros de El Nacional médicos que adquirieron consultorios en ese centro, el proyecto contempla la creación de una fundación que integrarán la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, la secretaría de Salud Pública, asociaciones empresariales y personalidades -preferiblemente notables o distinguidas- de nuestra vida pública, que será la que recomiende cuáles pacientes de escasos recursos recibirán completamente gratis la atención especializada que ofrecerá ese magnífico hospital. Y todo eso por la módica suma de 25 millones de dólares. ¡Una verdadera ganga!

El sol con un dedo

La Policía Nacional tendrá que ser más cuidadosa, de ahora en adelante, cuando le toque anunciar la participación de militares o ex militares en actos reñidos con la ley, para evitar herir algunas susceptibilidades demasiado a flor de piel. Es el caso del secretario de las Fuerzas Armadas, el almirante Sigfrido Pared Pérez, quien parece haberse molestado con una información divulgada por la Policía señalando que varios militares formaban parte de una banda de atracadores, al extremo de llegar a sugerir que lo que se quiere es dañar la imagen de la institución. La reacción de Pared Pérez ha provocado justificada sorpresa, mas que nada por la frecuencia conque los periódicos ofrecen noticias de militares y policías involucrados en la comisión de los más variados crímenes y delitos, pues ni siquiera un jefe militar de su rango y formación puede tapar el sol con un dedo.