Qué Se Dice. Delincuencia desbordada

claudio

Ojalá que a nadie, ni en el Gobierno  ni en la Policía, se le ocurra decir que el desbordamiento de la delincuencia que se advierte en estos días es un asunto de percepción porque solo se conseguirá irritar aun mas a la población, que de esa manera convierte su impotencia en enconado rechazo hacia las autoridades que no han sabido protegerla. La previsibilidad de las reacciones del Gobierno ante  la inseguridad ciudadana, que figura entre las principales preocupaciones de los ciudadanos  en todas las encuestas, son la prueba más fehaciente de  su falta de respuestas eficaces al fenómeno,  inercia que  lleva a pensar que ha renunciado a enfrentarla con la firmeza  que requiere y, sobre todo, con la voluntad política siempre  necesaria en un país donde los que administran el Presupuesto Nacional son los que deciden qué problemas se resuelven y cuáles no. El asalto del que fueron víctimas dos miembros del equipo de asistencia del 9.1.1 es, por sus características,  un llamado de atención que debería poner de inmediato en movimiento  esa voluntad política, conscientes nuestras autoridades del daño que provocan esas noticias al turismo, golpeado por una campaña alevosa que el año pasado alejó de nuestros inagotables encantos a muchos visitantes. También es un llamado de atención el asesinato,  a manos de desconocidos que intentaron penetrar a su casa para robar, de una ejecutiva bancaria, un crimen  que ha conmocionado a la sociedad dominicana porque retrata, con aterrador dramatismo, la indefensión de los ciudadanos ante una delincuencia desafiante que  no se arredra ante la autoridad. Ese sentimiento de indefensión se agiganta  cuando nos damos cuenta, en medio del coro ensordecedor de los candidatos  y su guerra de ofertas al electorado, de que no parece haber un político verdaderamante dispuesto a ponerle  fin  a esta pesadilla. Ojalá que solo sea un “asunto de percepción”, y estemos totalmente equivocados.