Qué se dice
Desafío

Después de la ocupación de Bonao por parte de la Policía Nacional, con todo el despliegue y la parafernalia de una escaramuza militar, hay que considerar como un desafío a la ofensiva oficial contra la delincuencia en la zona el hecho de que un grupo de hombres, con chalecos antibalas, portando armas largas y haciéndose pasar por agentes del orden se presentaran a la residencia del gerente de la Cooperativa de Ahorros y Préstamos de Maimón, donde penetraron de manera violenta preguntando por el dueño de la casa, quien gracias a Dios no se encontraba en esos momentos, y después se marcharon con la misma aparatosidad desafiante conque llegaron. Quienes dicen que la ola de violencia que sacude al país obedece, en gran medida, a la existencia de una conspiración, alentada por gente en capacidad operativa y recursos para desatar esos demonios, destinada a crear una atmósfera de caos y miedo colectivo que terminen socavando las bases de sustención del gobierno sin duda exageran, pero eso no quiere decir que ignoremos lo que acaba de ocurrir en Maimón, a tan solo unos cuantos kilómetros de Bonao, y lo que eso significa para una comunidad que, al igual que el resto del país, aspira a vivir tranquila y en paz.

Los presidenciables

  Quique Antún, Eduardo Estrella, Luis Toral y Amable Aristy Castro acaban de ser presentados al país como los presidenciables del PRSC, en un encuentro en el que el ingeniero Quique Antún, presidente de la organización, dijo sin tapujos ni medias tintas que cualquiera de sus “compatriotas” puede también aspirar a esa condición pero que la directiva de la organización se reserva el derecho de inscribirlos, pues ningún “Juan de los Palotes” usurpará el privilegio de los elegidos, aunque no se sepa quién los eligió ni amparados en cuáles estatutos ostentan esa condición. Los reformistas, dicho sea a propósito, tienen derecho a utilizar el mecanismo que crean más conveniente para elegir sus candidatos, aún en detrimento de los derechos constitucionales de los “Juan de los Palotes” que sin duda abundan en sus filas, pero desde el todopoderoso dedo del fallecido doctor Joaquín Balaguer, que desde su omnipotencia repartía gracias y desgracias en el reformismo, a nadie se le había ocurrido nada tan antidemocrático.

El nuevo embajador

  Desde ayer monseñor Agripino Núñez Collado, el incansable apagafuegos de la inacabables garatas nacionales, exhibe otro lauro en su ya extensa hoja de servicios al país: la resolución de la Cámara de Diputados que lo declara como “el mejor anfitrión del diálogo y embajador de la concertación de la democracia dominicana”. Mucho le debe, ciertamente, la democracia dominicana a monseñor Núñez Collado, tanto que probablemente no pueda pagarle esa deuda aunque multiplique los homenajes como el que acaban de dispensarle los legisladores, sobre todo por sus aportes a la construcción de una cultura del diálogo en República Dominicana. Pero ese reconocimiento, tan merecido, al rector de la PUCMM, constituye también un implícito reconocimiento de la debilidad congénita de nuestras instituciones, de su falta de madurez y solvencia, una tarea que sigue pendiente a pesar de los enormes esfuerzos de nuestro nuevo embajador de la concertación y el diálogo.