Qué se dice: Descubrimiento tardío.

Claudio Acosta

Quiere decir entonces que el expresidente Leonel Fernández  descubrió que el PLD ya no es el partido  que fundó el profesor Juan Bosch cuando el monstruo que ayudó a crear no solo terminó  devorando los principios  y valores  de su fundador sino que también se lo tragó a él, cerrándole el camino de regreso al Palacio Nacional y obligándolo a salir de la casa que cobijó su exitosa carrera política con la sábana por un canto y 800 mil y pico de votos en el bolsillo. Un descubrimiento tardío, aunque su retórica y su versión  de los hechos parezcan decir otra  cosa,  pues aquí se está hablando  y escribiendo sobre la deserción  de los peledeístas  de los principios éticos y políticos de  Bosch desde que en el segundo período de gobierno  del doctor Fernández empezaron a sacar las uñas, a mostrar su “debilidad” por los bienes materiales, sobre todo por los caros y lujosos,  iniciando así  un proceso  de acumulación  originaria que enriqueció a su dirigencia  a tal punto  que hoy se habla de la “Corporación PLD”. El resto ya  es historia, un lugar donde los gobiernos peledeístas, en materia de corrupción, se han ganado  un lugar destacado gracias a la impunidad con la que resguardaron ese proceso de acumulación  y enriquecimiento  ilícito. ¿Dónde estaba el doctor Fernández durante ese proceso? ¿Qué hizo para evitar que el PLD  fuera arrojando a la orilla del camino las enseñanzas de su fundador? ¿Por qué no se quejó nunca, hasta que no  fue víctima de esos excesos, de un “gobierno rencoroso y vengativo, que acosa,  presiona y silencia voces”? Son preguntas retóricas, claro está, porque aquí todos conocemos  las respuestas, por lo que no hay forma de que el expresidente Fernández eluda la responsabilidad que le toca en el derrotero del PLD desde que la dirigencia a la que perteneció hasta  el pasado domingo empezó a comportarse como si  el poder fuera  un fin en sí mismo, y  fuera  válido cualquier medio para alcanzarlo, retenerlo y disfrutarlo.