QUÉ SE DICE: El muro

Claudio Acosta

No sería la clase de muro que le gustaría que se construyera  en la frontera a Vinicito y Quique Antún, quien lo ha incluido entre sus promesas de campaña, pero algo es algo, dirían ambos a coro, además de que es una manera de empezar y, sobre todo, de reconocer que es  necesario. Como era de esperarse, ha causado gran revuelo  la noticia de que República Dominicana construirá  una verja limítrofe en su frontera con Haití, para lo cual ya la Dirección General de Aduanas convocó a una licitación pública para los interesados en ofertar los materiales   que se utilizarán en su construcción, que estará bajo la responsabilidad del Ministerio  de Defensa.  Cuestionado  ayer sobre el tema, el teniente general Rubén Darío Paulino Sem explicó que el muro permitirá ejercer un  mayor control de las operaciones comerciales en la zona, lo que agilizará y eficientizará el cobro  de impuestos a la vez que se contrarresta el contrabando y otras actividades ilegales, entre las que se encuentran los “negocios  oscuros” entre haitianos y dominicanos. Aun así de ese muro solo sabemos que se construirá  en el punto fronterizo de Mal Paso, Jimaní, en la provincia Independencia, que tendrá una extensión de 10 kilómetros, pero se ignora cuándo empezarán los trabajos ni cuándo se espera que esté concluido; y lo más importante de todo: cuánto costará a los contribuyentes, que siempre somos los que finalmente  pagamos las cuentas. Desde luego, tanto de este lado como de aquel lado sabemos que ni ese ni ningún otro muro que se construya podría detener una masiva entrada de haitianos  huyendo desesperados de una situación que se deteriora con el paso de los días, lo que convierte al país vecino en una bomba de tiempo que nadie puede  predecir cuándo estallará. Eso obliga a nuestras autoridades a tener a punto un Plan B con el que puedan dar respuesta apropiada  a una situación que, si llega a  producirse, se convertirá  en nuestra peor pesadilla.