Qué se dice: Falta de comunicación

Qué se dice: Falta de comunicación

Claudio Acosta

A punto de cumplirse el primer aniversario del Gobierno del Cambio se acerca el momento de pasar balance, pero no hace falta esperar el 16 de agosto para adelantar que en materia de comunicación ha quedado a deber, una falencia que reconoció hasta el propio presidente Luis Abinader cuando recientemente declaró que muchas acciones y decisiones no son informadas oportunamente, y por eso parece que hay cosas que no se hacen y problemas que no se atienden.

Y aunque, hasta ahora, no parece haber señales de que a ese problema, que no es pequeño ni irrelevante, se le buscará solución, lo cierto es que resulta fácilmente subsanable con un poco de voluntad y otro de decisión, lo que tal vez ocurra cuando el mandatario se canse de la agotadora encomienda de ser el vocero de su propio gobierno.

Otra cosa muy distinta es que no exista una comunicación fluida y permanente entre el partido y sus legisladores, que es lo único que explica que la senadora de Puerto Plata, Ginette Bournigal, se quejara en plena sesión de que la dirección del PRM no comunicó a los legisladores la decisión de continuar apoyando al ingeniero Eduardo Estrella como presidente del Senado.

¿Qué pasó ahí? ¿Por qué no se cumplió con esa elemental norma de cortesía? ¿O es que empezaron ya, como se teme, las guerrillas internas y el tirijala por los puestos de poder que tan amargos recuerdos traen a los perredeístas que recogieron sus motetes y se mudaron al PRM? Mucha gente mantiene los dedos cruzados para que no vuelvan a repetirse esas experiencias, pero como nadie aprende en cabeza ajena corresponde a los propios perremeístas evitar que eso pase.

Y una forma de hacerlo es corrigiendo a tiempo esa falta de comunicación, antes de que se convierta en la excusa perfecta para extraviarse por los azarosos caminos del pasado, como si nada se hubiera aprendido durante 16 largos años jalando aire en la oposición.