QUE SE DICE
Firmeza de propósitos

Si todo sale según lo previsto, dentro de algunas horas -el acto está programado para empezar a las once de la mañana- el presidente de la República, el doctor Leonel Fernández, estará encabezando la ceremonia con la que se dejarán formalmente reiniciados los trabajos de construcción del Hospital Metropolitano de Santiago, un proyecto de carácter privado en el que el gobierno ha decidido participar, en calidad de socio, con un aporte de 25 millones de dólares. Con razón el secretario de Salud Pública se dio el lujo de proclamar, desde el Palacio Nacional, que la decisión de convertir al Estado en socio de los promotores de ese hospital es “definitiva e irrevocable”, por encima de las críticas a una inversión oficial que se entiende inoportuna y propiciadora de irritantes privilegios. Así las cosas, solo resta lamentar que el gobierno haya decidido seguir adelante, contra viento y marea, con una asociación tan cuestionable, dando muestras de una firmeza de propósitos que si bien sorprende parece digna de mejores causas. ¡E´pa´lante que vamos!

Viajes ilegales

El jefe de la Policía de Puerto Rico, Pedro Toledo, parece estar convencido de que las autoridades dominicanas saben perfectamente de dónde salen las yolas con los indocumentados que llegan a esa isla, “pero por alguna razón” no impiden que sus organizadores continúen operando de manera abierta su lucrativo negocio. Pero lo que realmente inquieta al jefe policial es que esos viajes son a menudo utilizados por delincuentes dominicanos, muchos de ellos repatriados de Estados Unidos por la comisión de algún delito, para regresar a continuar con sus dañinas actividades en territorio norteamericano, trasiego que calificó de muy preocupante. Las autoridades dominicanas tienen ciertamente la obligación de impedir los viajes ilegales hacia la vecina isla, pero como ha resultado imposible frenar ese tráfico nadie puede culparnos por recordar que a veces las cosas hay que mirarlas por su lado más amable; esos viajes no solo convierten a sus protagonistas en potenciales remesadores de divisas -tabla de salvación de economías en apuros- sino que ahora sirven, también, como desaguadero de delincuentes que siempre será mejor tener bien lejos de casa.

Una sugerencia

Tal y como están las cosas a nadie extraña que el senador Tunty Rutinel Domínguez apueste al fracaso de la convención que tiene programada celebrar el próximo 5 de junio el Partido Revolucionario Dominicano, mucho menos a los compañeros de partido que lo han sufrido todos estos años, pero los organizadores de ese proceso -con doña Milagros Ortiz Bosch a la cabeza- harían bien si por lo menos prestan atención a su sugerencia, en el entendido de que existen serios cuestionamientos al padrón que se utilizará, un problema -curiosamente- al que se enfrentan los otros dos grandes partidos del sistema embarcados también en un proceso de reestructuración y renovación de sus dirigencias. Rutinel simplemente propone que se utilice el viejo padrón, con todos sus vicios y adulteraciones, y que sean las nuevas autoridades las que asuman la fatigosa tarea de crear un sistema electoral más moderno y confiable, que de paso le ahorre al país el bochornoso espectáculo en que se convierten los pataleos y garatas que traen consigo siempre las convenciones perredeístas. Servida está la sugerencia.